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Guerra con estilo

Los colores caqui, castaño y las gamas de verdes, las charreteras, los military prints, la chaqueta armada con botones napoleón y las solapas cuadradas visten en estos días a las mujeres más arriesgadas.

Por El Espectador

30 de julio de 2010

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Año tras año, en el Foro de Moda de Colombiamoda se resumen los principales estilos que marcarán la temporada otoño-invierno venidera. Nos adentramos en una de las tendencias que se anticipa con más fuerza: la militar. Hombreras, botones y camuflados inundarán el clóset.

Desde siempre y aunque sus fines parezcan distantes, la guerra ha sido una de las grandes movilizadoras de la moda, ya sea porque, como ocurrió en 1941, los gobiernos confiscaron todas las reservas de fibras naturales para fabricar uniformes y obligaron a los fabricantes de textiles a sustituirlas con fibras sintéticas o, porque como ocurrió en el siglo XIX, las complicadas artimañas de la moda resultaron inútiles en el campo de batalla.

En esta temporada, no está claro si por una proclama de militancia femenina o una nostalgia por lo perdido en tantas guerras,  los aires de batalla parecen regresar a las pasarelas y recordar cómo esos cortes, que se crearon para los soldados, han sido ideales para librar las batallas más cotidianas.

Sólo hay que echar un vistazo atrás para ver cómo la moda y la guerra han estado más cerca de lo que se sospecha. En la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo,  las mujeres dejaron de usar tacones porque debían caminar largas distancias y evitar así el transporte público, con lo que ayudaban a economizar combustible. En tanto, las telas destinadas para ropa interior se utilizaron para fabricar paracaídas; el encaje, para redes de insectos; los productos de baño se destinaron para la fabricación de antigases y las peinetas se convirtieron en cascos de protección para los ojos.  Con lo que quedó hubo que crear un nuevo vestido.

Bolsillos, ¡desparézcanlos! Cuellos y mangas ¡más pequeñas! Y si pueden ¡eliminen las corbatas! Fue el mandato que se expandió para el diseño del ajuar femenino. El único producto de belleza que se salvó para entonces fue el maquillaje, porque fue considerado políticamente como “producto necesario y de uso vital que levanta la moral de las mujeres”. Por su parte, ellas también se las ingeniaron y convirtieron el betún en pestañina para ojos e hirvieron papas y le mezclaron zumo de limón para obtener así un tónico casero.

En tiempos de bomba y destrucción, cualquier despilfarro de tejidos o cueros significaba una recaída en la producción de paracaídas, de carpas para acampar o de botas militares. Por esto se usó como estrategia que las líneas de los vestidos que las mujeres llevaban por las abatidas ciudades imitaran en gran medida las líneas de los uniformes militares con hombros y cortes muy cuadrados y botones pequeños. Desde entonces, desde esos lejanos años 40 las mujeres no se sintieron tan extrañas llevando prendas privilegiadamente masculinas como monos con pretinas enresortadas, riatas, botas planas, de punta redonda y cuellos en forma de V.

 Así, aunque aflija a los pacifistas, muchos de los vestidos y las siluetas que celebramos hoy en día, y por las que pagamos cantidades indecibles de dinero, son resultados de cambios radicales y avances que se labraron durante la guerra. Justamente esa influencia de los campos de batalla y el camuflado sobre la moda se apodera de las vitrinas de esta temporada de la mano de grandes casas como Balmain, Chloè, Christophe Decarnin y Jean Paul Gaultier.

“Por estos días los colores caqui, castaño y las gamas de verdes oliva marcan las tonalidades de la moda”, explica la experta del laboratorio de moda de Inexmoda, Martha Calad, quien añade “se ven gabardinas y charreteras, y los military prints se ven igual estampados sobre una franela, sobre jeans o hechos a punto de lentejuelas y brillos”. La chaqueta armada con botones napoleon, hombreras resaltadas y solapas cuadradas, las placas que sirven como accesorios, las cadenas, las cremalleras y los pantalones multibolsillos hacen de las mujeres unas heroínas fatales que casi como si se tratara del revivir de un fetiche, se visten con la rudeza de guerreros y mantienen su feminidad a flor de piel.

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Hablando de moda

En el marco de Colombiamoda la modelo Adriana Arboleda y la diseñadora Johana Ortiz, lanzarán su nueva línea de ropa femenina, Pink Filosofy, una marca diseñada para que más mujeres puedan vestir y expresar con comodidad y libertad su feminidad. Estas caleñas, destacadas en el mundo de la moda y la belleza, quieren imponer nuevas tendencias no solo para materializar una idea, sino para llevar a cabo un proyecto con compromiso social que hace homenaje a la un grupo de la comunidad Embera, (quienes diseñan parte de los accesorios de la marca) y a la mujer cabeza de familia del distrito de Agua Blanca, (quienes gracias a los “famitalleres” que se adecúan en sus viviendas, tienen la oportunidad de salir adelante y cuidar a su familia en un mismo espacio). Estas dos creadoras llegan por primera vez a la feria con la participación exclusiva de Downy Deluxe, el primer perfume francés hecho suavizante que prolonga la sensación de frescura de sus prendas durante todo el día.

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