Por: María Alejandra Medina.
Por pagarse en diciembre y en junio, cuando los colegios y las universidades no están en clase, la prima muchas veces nos suena a vacaciones. Darse gustos está muy bien, pues a la larga por eso trabajamos. Sin embargo, no hay que olvidar que durante estas épocas también llegan gastos extraordinarios a los hogares, como el semestre de la universidad o la matrícula escolar. De igual forma, es importante mantener firme la regla de oro de la planeación financiera: el ahorro.
Antes de gastar
Lo primero que señalan los expertos en el manejo del dinero es que la prima, una prestación social a la que tienen derecho los trabajadores con un contrato laboral, debe hacer parte de nuestro presupuesto, sin que eso signifique comprometerla antes de recibirla, pero sí estar mejor preparados para administrarla. “La gente que no la tiene en el presupuesto se siente millonaria en junio. Así no tenga nada planeado, se inventa en qué gastarse la plata”, asegura Diego Bernal, presidente de la Asociación Colombiana de Planeación Financiera.
Cuando llega la prima, tenemos que hacernos preguntas relacionadas con nuestra situación financiera: ¿cuántas deudas hay? ¿Qué gastos grandes se aproximan? O ¿qué metas hay por alcanzar? Según Bernal, la prioridad con estos recursos es tratar de ponerse al día o disminuir deudas. “Con eso –dice el experto–, mejora el total de sus obligaciones y el flujo de caja futuro, porque le va a tocar pagar cuotas menores”.
El ahorro como meta
Otro de los propósitos de la prima, quizá el ideal, es el ahorro. De acuerdo con la firma especializada en planeación financiera Old Mututal, ahorrar “parece ser una especie de misión imposible, debido a que, por lo regular, se vincula con privación. La clave no es guardar cada centavo, pero tampoco gastar sin sentido alguno. No quiere decir privarse de las cosas que uno quiere o le gustan, es sencillamente manejar bien el dinero, decidir entre lo que necesita y lo que desea, posponer gastos con el fin de cumplir otros objetivos más adelante”.
La fijación de metas, para Diego Bernal, es fundamental. Si bien podríamos darnos el gusto de hacernos a una buena chaqueta o a un par de zapatos, mejor sería aportar los recursos de la prima para un fin mayor, como un viaje largo, un cambio de carro o una remodelación doméstica –especialmente si ir de compras no es una práctica frecuente a lo largo del año–.
Pensar en invertir
El dinero tiene que trabajar para usted, ya sea aliviando deudas, ayudándolo a alcanzar objetivos o, sencillamente, rindiendo. Hay opciones de inversión como los certificados de depósito a término, o CDT, un título valor que le genera rentabilidad y, aunque es de baja volatilidad, está atado al comportamiento de las tasas de interés. A los ojos del presidente de la Asociación Colombiana de Planeación Financiera, esta no es la mejor alternativa por el momento debido a la tendencia a la baja de los tipos de interés. Agrega que en todo caso es mejor no dejar el dinero en la cuenta de ahorros, no solo porque no rinde sino porque está al alcance muy fácilmente. Lo ideal es no caer en tentaciones de gastos innecesarios.
Por otro lado, puede pensar en diversificar sus inversiones, para no poner “todos los huevos en la misma canasta”. Eso sí, siempre asegúrese de que los instrumentos que elija se ajusten a la normatividad y que no se trate, por ejemplo, de una ‘pirámide’. Sospeche de la oferta de grandes rentabilidades sin mayor esfuerzo y, si se trata de un esquema de ventas multinivel, dude cuando la atención no esté puesta en la venta de productos o servicios sino en la incorporación de personas a la red. Es mejor mirar con lupa los términos del contrato que en esos modelos debe existir e investigar sobre la reputación de la compañía.
No se olvide de la seguridad
Todo el empeño que pondrá en administrar su prima no valdrá la pena si no la mantiene segura. Los bancos han insistido una y otra vez en que nunca pedirán sus datos personales o claves por teléfono. Antes de atender cualquier solicitud de su entidad financiera por correo electrónico, llame para confirmar. En línea, tenga cuidado al hacer transacciones en redes públicas, mantenga el antivirus y el sistema operativo del equipo al día, y entre a la página de su banco solo si la digita directamente en el buscador, nunca desde un enlace.
Aunque estos consejos los escuchamos todo el tiempo, no está de más recordar que nunca debe aceptar ayuda de terceros en sus transacciones y que lo mejor es no hacer retiros de grandes sumas de dinero sino utilizar cheques o recurrir transferencias directamente a una cuenta. Si, inevitablemente, tiene que sacar mucho dinero en efectivo, pida el acompañamiento de la Policía.
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