Hace poco conocí un artilugio que me dejó un poco sorprendida. La mujer que me sacó de la ignorancia me mostró un huevo de látex que resultó ser un masturbador masculino. ¿Cómo, y es que los hombres no se masturban con la mano y ya? Un pensamiento bastante limitado para una mujer que se jacta de trascender los límites del sexo.
Afortunadamente pude entrar casi de inmediato a Google y revisar buena parte del material que existe sobre el denominado Huevo Tenga. Se trata de un huevo que se alarga según el tamaño del pene y contiene en su interior estrías, líneas, huevos pequeñitos, bolas en alto relieve, entre otras formas que le añaden una sensación diferente al acto de masturbarse. Poco a poco la realidad virtual me fue mostrando una realidad que muchos desconocen y algunos, incluso, desdeñan.
El uso de juguetes sexuales lejos de ser un tabú, es una herramienta más para el goce del sexo, pero, lastimosamente, su uso está estigmatizado por muchas personas, especialmente si es la mujer quien lidera la iniciativa de sacarlos del armario y llevarlos a la cama.
“Muchas mujeres creen que al implementar este tipo de artículos serán etiquetadas, por eso adoptan una postura conservadora, que a veces no refleja su sentimiento real. Es importante que las mujeres potencialicen la seguridad de lo que quieren en una relación de pareja, para que puedan evolucionar no solo de manera personal, sino también en la relación”, asegura Maryi Rincón, psicóloga sexóloga, miembro fundador de la Asociación Colombiana de Sexología.
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Más allá del temor a los señalamientos, que resultan machistas y anticuados, la mujer está llamada a explorar su sexualidad valiéndose de las herramientas necesarias para fortalecer su papel en la relación y en su intimidad. Implementar juguetes eróticos en su rutina no es una complejidad. La sexóloga recomienda hacerlo, primero sola, sin involucrar a la pareja. “Hacerlo al principio de manera individual permite que no se le adjudique un valor emocional al juguete (esto para el caso de quienes los han usado con parejas anteriores), pues muchas mujeres le añaden un sentimiento a estas herramientas. Se debe buscar un fortalecimiento del disfrute sexual. Para eso son los juguetes”.
Una mujer que experimenta en la cama siente absoluta confianza con su pareja, pues de lo contrario no se atrevería a cambiar rutinas, involucrar herramientas, jugar, por eso debe mirarse esta nueva situación con buenos ojos. Por lo general, quienes hacen uso de estos juguetes quieren aumentar el erotismo de la relación, pues muchos, hombres y mujeres, experimentan placer al observar a sus parejas maniobrando un vibrador, un anillo, unas bolas chinas, etc.
El mercado de la novedad
Carolina Gómez, distribuidora de juguetes sexuales en Colombia, cuenta que el producto más innovador que ofrece actualmente es el ORA 2 de Lelo. Se trata de un simulador de sexo oral que tiene 10 modos de estimulación, con intensidad ajustable, es 100% sumergible (pues muchas mujeres disfrutan este tipo de estimulación estando en el agua) y se recarga a través de un puerto USB. Está elaborado en silicona ultra suave y se activa al ponerse en contacto con la piel.
Otro de los accesorios que resultan muy placenteros cuando se está involucrando a la pareja es el masajeador con mando a distancia. Es una bala vibradora, silenciosa y potente que obedece a un control que funciona con SenseMotion, es decir con sensores de movimiento. Es una herramienta que permite que el juego en pareja sea realmente excitante pues los dos están involucrados completamente en la situación.
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Una de las ventajas que le atribuye Carolina a la implementación de este tipo de juguetes es la el conocimiento que puede adquirir la mujer sobre su propio placer. “Tener un vibrador, por ejemplo, permite que las mujeres profundicen en su propio placer, que se conozcan, se exploren y sepan definir qué es lo que más les gusta. Si es la penetración, o la estimulación del clítoris, cuál es la mejor forma para llegar al orgasmo y cuánto puede durar. Además nos empodera, nos hace reconocer que las mujeres también nos masturbamos, y nos gusta, que no es solo una cosa de hombres y que es tan natural como lo hacen ellos”.
Hay herramientas, hay métodos y hay mecanismos para potenciar la sexualidad, el deseo y el placer. Legitimarlas en cada relación puede convertirse en un juego muy interesante, pero, sobre todo, excitante.
Ilustración: Jean Paul Zapata