Con las palabras, mis palabras, me pasa lo mismo que con ciertas fachadas de la ciudad que conozco y siempre espero encontrar cuando se me cruzan al azar. Están por todas partes, construidas hace años, y puedo entrar en ellas, reconocerlas, escribirlas o pronunciarlas. Pero a veces sucede que voy caminando por ahí y voy a ver y ya no están como las vi la última vez; cambian, dejan de ser familiares para mí, son otra cosa o, peor aún, simplemente desaparecen. Igual en la escritura, el vecindario cambia y muchas calles ya no son tan queridas ni conocidas como antes. Ahora te paras frente a la placa donde toda tu vida leíste «glamour», pero ya no es «glamour» sino «glamur». Ya no se ven avisos que digan «algarabía» pero sí muchos que hablan de «bulla» y «bochinche». Te quieres tomar un buen «whisky» y la Real Academia te sirve un «güisqui». Ya muy pocos se apoyan en el «alféizar»; la mayoría pone los codos en el borde de su ventana. ¿Qué pasó con estas palabras? Mis palabras. ¿Por qué cuando se rompe una vajilla entera todos oyen un «estruendo» y muy pocos saben que suena y sabe mejor a «estropicio»? Olvidar también puede ser un vicio. ¿Por qué, si se pronuncia la palabra «nube», simplemente, ya nadie ve una masa gaseosa y regordeta contra el éter, sino un archivador invisible? Por ciertas calles en las noches pululan las putas, ya casi nadie ve meretrices. Y ya no hay equipos de sonido, hay mini componentes. Ya no somos conscientes, somos concientes sin s. Escasean las «féminas», lo que hay es mujeres. Y ya no veo volar en el aire el «acomídase, mijo» que me decía mi abuela Emilia cuando quería que estuviera atento a colaborarle en algún oficio. ¿Qué se hicieron «anaquel», «bicoca», «juerga» o «íngrimo»? Ya nadie cuando recibe una buena noticia siente en su corazón que «albrícias» sea el mejor «festejo». De tanto término que extraño hay algo que sí agradezco y es encontrarme al «guachimán», en las páginas del diccionario, cumpliendo sus turnos con «kepis», «ruana» y «transistor», haciendo guardia en las calles de mi vocabulario.