Durante muchos años salíamos a la calle con nuestro cuerpo de papel, nuestra facha de portada mate, nuestro sex appeal de tintas especiales y nuestra mentalidad muy terrenal a deambular por las calles de la actualidad con la cotidianidad de un ciudadano de buen gusto, seductor y divertido. Bastaba con una buena esquina, un buen aparador, una buena vitrina para atraer con nuestra pinta. Pero un buen día, algo se rompió, algo cedió, algo ganó amplitud dentro de nosostros y, al mirarnos al espejo, además de ver nuestro rostro impreso y concentrado con sus imágenes y pensamientos como carátulas y páginas, había otro gesto, una apariencia más ancha y más alta, más dinámica que no paraba de jalar por todas partes. Ahora éramos además de CROMOS, CROMOS en iPad. Una ventana líquida. En ella las letras y las fotografías escapaban del papel y entraban como en un portarretrato con ínfulas de cinematógrafo, para moverse a sus anchas como en un parque de distracciones con todos los trucos, efectos y máquinas mágicas. El mundo ya no era plano como la hoja, sino que ahora las historias, además de renglones, podían tener sonidos y recursos audivisuales como en una película de aventuras. Ahora todo fluía, bajaba y subía, rebotaba, aparecía y desaparecía, patinaba y sonaba en una nueva armonía. La decisión entonces fue tomada y comenzamos a vivir nuestras dos facetas o fachas, la virtual y la física. Todo esto para decirles que mientras nuestra CROMOS, la de 97 años, se impone y atrae en los escaparates tradicionales, con CROMOS en iPad puesta en App Store, nuestro nuevo quiosco, hemos abierto este año una ventana nueva a lectores noveles o lejanos que ahora quieren comprar nuestras ediciones de manera virtual. Resulta significativo que el primer día en ponerla en venta (edición: US$2,99/ suscripción por 3 meses: US$13,99/ suscripción por 6 meses: US$23,99/ suscripción por un año: US$39,99) sin mayor ruido ni publicidad, 154 personas compraron la edición, 23 se decidieron por la suscripción trimestral y cuatro por el privilegio de poder verla todo el año. Cuando me preguntan qué quiero de CROMOS en iPad, suelo responder: que sea la CROMOS de siempre… pero con juegos pirotécnicos, que sea una revista que al sacudirla no caigan herramientas, sino juguetes que cuenten historias.