Las primeras damas que ha tenido los Estados Unidos, se han caracterizado la
elegancia al portar vestidos largos de sastre, abrigos de telas brillantes y
llamativas; guantes para el frío, accesorios como collares, pendientes
acordes al traje; cabello corto, maquillaje suave, entre otros.
Por El Espectador
24 de enero de 2013