Una realidad entra dentro de otra y ésta, a su vez, encaja en otra, y así sucesivamente en un encierro llamado existencia que busca expandirse y no caer a fuerza de una suma finita de momentos. Unos más tensionantes, profundos y dramáticos, y otros más superficiales, lúdicos y laxos. De esta forma, el dolor por la barbarie de los bárbaros –bajo una sigla que ya no deberíamos pronunciar nunca más, animales salvajes cebados con la vida secuestrada, torturada por muchos años y al final asesinada por la espalda–, se instala en lo que canta la agrupación Sidestepper durante la novena entrega de los Premios Cromos de la Moda 2011. Las palabras vuelan y aletean su rabia cuando la vocalista canta: “Mira que la gente / ya no se calla, / no vale la pena / dar más papaya”. La pesadumbre se cierra y escapa en otra burbuja que flota por el gran salón del nuevo Hotel Hilton, en medio de la efervescencia y el entusiasmo de una multitud ansiosa que espera llevarse una de las siete estatuillas para su casa. Más de 200 invitados, entre apasionados por la moda, modelos, diseñadores, agencias y marcas, se mueven nerviosos entre la música a la espera del veredicto de un jurado que, literalmente, lo vio todo. Porque no se trata de unos premios ocasionales con una sola reunión para pensar en dar unos nombres nada más tirando los dados de la memoria, sino que representa un gran trabajo de todo un año de darle la vuelta a Colombia en pasarela, observando minuciosamente más de 70 desfiles en Colombiamoda, Palataforma K, Círculo de la moda y Cali Esposhow, y eso fue lo que hicieron Vera de Tcherassi, Gloria Saldarriaga y Chía Jaramillo para, finalmente, dar su veredicto encabezado por Diana Lemus, de La Agencia Models, nuestra portada como la Modelo del año. Se cierra otro instante y queda la moda de vivir libre otra vez en el aire.