La moda barata, rápida, producida en masa y casi desechable tiene un impacto funesto para el ambiente. Según El mundo cuenta –una plataforma digital danesa que reúne información de las organizaciones más importantes del mundo acerca de los desafíos críticos a los que se enfrenta el planeta–, la producción de algodón utiliza más pesticidas químicos que cualquier otro cultivo. Además, al menos 8.000 sustancias dañinas son utilizadas en el procesamiento de las materias primas para convertirlas en textiles; procesos que adicionalmente generan óxido nitroso, un gas que es 300 veces más perjudicial que el dióxido de carbono.
Ante esta realidad aterradora y gracias al aumento de una conciencia ecológica en la sociedad, la industria de la moda empezó a repensarse hace unos años. Los primeros en hacerlo fueron los negocios pequeños, que no dependían de la producción en masa. Pero lo clave era que la tendencia tocara las marcas grandes, que producen el mayor impacto ambiental y que, luego de algunas huelgas y escándalos, finalmente abrieron los ojos.
Un buen ejemplo de estos procesos de transformación se vivió en H&M, la cadena sueca que parecía estar en todas partes menos en Colombia, pero que ahora llegó a pisar fuerte en la capital del país. La compañía tiene un departamento de sostenibilidad con más de 20 especialistas que, hace unos años –de acuerdo con el medio especializado The Business of Fashion–, se comprometieron a usar solo algodón sostenible para el año 2020, eliminar la emisión de gases contaminantes para el 2014 y mejorar las condiciones laborales de sus proveedores para el 2018. Cromos estuvo en las oficinas de esta empresa en Estocolmo y fuimos testigos de su plan ambiental, que empezó con una campaña para recolectar ropa usada de sus clientes, de la cual surgió una colección hecha enteramente de recursos reciclados. Adicionalmente, la marca es una de las más grandes compradoras de algodón orgánico, cultivado con menos agua y pesticidas. En este momento, el 20% de sus materiales es sostenible y usan poliéster reciclado, que viene de botellas PET. Por otra parte, la electricidad de sus oficinas proviene de paneles solares.
Así mismo, H&M trabaja para asegurar condiciones de trabajo ideales para sus empleados, no solo para el ejército de más de 100 diseñadores que se encuentra en sus oficinas en Estocolmo sino especialmente para aquellas personas que confeccionan la ropa en Bangladesh. Según lo que vimos en Estocolmo, es una empresa modesta, sencilla, austera y generosa con sus funcionarios. Su filosofía: “Contratar por personalidad y entrenar para obtener talento”, dijo Erling Persson, una de sus fundadoras, porque el trabajo se enseña pero los valores no.
Otras experiencias exitosas
Junto a H&M están otras cadenas que los colombianos consumen con frecuencia, por su visión democrática y asequible, como Zara, Mango y NAF NAF. Empresas que también se han encaminado hacia una producción más sostenible y ecológica.
Mango, por ejemplo, lanzó una colección para hombres y mujeres comprometida con el medio ambiente: Committed. Las piezas están hechas de algodón orgánico y reciclado, tencel (la fibra más respetuosa con el medio ambiente disponible actualmente) y tintes de bajo impacto medioambiental. Estas prendas son fabricadas en Portugal, Turquía y Marruecos bajo certificados internacionales de procedencia sostenible. La colección ya se puede conseguir en Colombia.
Ese mismo camino ha seguido Zara. La marca Inditex está trabajando con el programa ‘Inversión en fincas’: comunidades agrícolas que cultivan algodón orgánico; utilizan técnicas sostenibles y desarrollan semillas aptas para la siembra ecológica. La organización también ha llevado a cabo proyectos de compensación de emisiones de gases contaminantes, mediante la reforestación de bosques, y ha promovido el uso sostenible de los recursos: exige que todas las bolsas de papel, etiquetas y mobiliario cuenten con una certificación que garantice la gestión sostenible de los bosques.
Por su parte, NAF NAF celebró el Día de la Tierra, en abril, con el lanzamiento de su campaña RE/MADE (‘rehecho’), una iniciativa que promueve la erradicación de las bolsas plásticas, uno de los productos más contaminantes del planeta, debido al tiempo que tardan en biodegradarse.
Otras marcas de lujo han sido líderes en este movimiento sostenible, como Gucci, Saint Laurent, Balenciaga y Stella MacCartney, quien se ha posicionado como una de las cabezas en sostenibilidad en el mundo de la moda, gracias al apoyo que ha recibido de François-Henri Pinault, quien hace unos años le dijo a The Business of Fashion: “Si esperamos a que los gobiernos resuelvan las crisis medioambientales, no pasará mucho. Depende de nosotros mostrar iniciativa, ser extremadamente proactivos e ir mucho más allá de lo que se nos exige como correcto”.
Fotos: Istock.