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La música, un buen comienzo

 

Por Jairo Dueñas

14 de enero de 2011

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 ¿O melancólico como uno de Preisner?¿Quién no ha querido levantarse como La primavera de Antonio Vivaldi? ¿O arrastrarse arrepentido como un cello solo de Bach?¿Quién no ha soñado salir corriendo como un Concierto para instrumentos de viento de Mozart? ¿O tocar el cielo como un Himno de coronación de Handel?¿Quién no ha porfiado en ser incansable como el primer movimiento de la Sinfonía No. 1 de Beethoven? ¿O resignado como las Gymnopédies de Erik Satie? ¿O dramático como un violín de Paganini? ¿Quién no ha deseado volver a ser un niño de la mano de Debussy? ¿Quién no ha querido diluirse, irse, en alguna melodía? ¿Quién no ha querido aquietar su furia indomable o espantar su indolencia con una sucesión de acordes? ¿Quién por esta época ceremonial, de comienzo de año, no se siente sensible y con ganas de recuperar por dentro cierta acústica espiritual? Como si fuéramos instrumentos, nos empeñamos en afinarnos con buenos pensamientos. 

En el fondo todos en el 2011 queremos “sonar mejor”, lo que eso signifique, es cuestión de cada uno. Es por esto que por esta época resulta tan atractivo saber sobre nuestro futuro o querer oír murmullos del mañana a través de los números, las cartas, los astros o los ángeles. Creer en nuestras posibilidades, comernos nuestro propio cuento, es el mejor comienzo. ¡Año nuevo, vida nueva! Y qué oportuno que el nuevo año también llegue como un barco cargado de conciertos a Cartagena, con el V Festival Internacional de Música. Un comiezo que nos conmueve y nos exalta. Un tiempo lento que nos recuerda que la música conoce el camino hacia nuestro corazón, con un gran propósito: hacernos suspirar o reír profundamente. De nuevo, otro enero de pensar en ser mejores y de aprender de los errores que pudimos tener. Y qué mejor ejemplo que el de Verónica Velásquez, la ex señorita Antioquia, con su “Hombre con hombre, mujer con mujer…y viceversa”, un traspié en su reinado ya superado, que le dio la fortaleza para lanzarse a las pasarelas y cotizarse hoy en el modelaje con su cuerpo escultural. No hay sino que verla. Comienza un nuevo año y CROMOS quiere sonar a campana que invita al recreo y despierta la curiosidad por nuestras propias historias. ¡Feliz 2011!

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