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Nápoles se vistió de gala

Así se vivió en la ciudad italiana el desfile de Dolce & Gabbana, que rindió homenaje a Sofía Loren.

Por Pilar Castaño

27 de julio de 2016

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Los diseñadores italianos Domenico Dolce y Stefano Gabbana escogieron a Nápoles, la icónica ciudad del sur de Italia, para celebrar sus 30 años de moda, con su colección de Alta Moda, Otoño-Invierno 2016-2017.

La histórica Nápoles se transformó durante tres días con todo el colorido y esplendor de la moda. Desde el aeropuerto, donde guías vestidos de negro recibieron a las modelos venidas de los desfiles de la Alta Costura de París y a los invitados especiales de todas partes del mundo. El único requisito para estar incluido en la codiciada lista era ser importante comprador de la marca y ser reconocido en las principales boutiques de las capitales y balnearios de moda.

Lo especial de la ocasión fue, sin lugar a dudas, la musa e inspiración de la colección la leyenda italiana viva, la gran Sofía Loren. Ella, nacida en los barrios humildes de la población cercana a Nápoles, Pouzzoli, fue la imagen misma del sur de esa Italia autentica que el mundo quiso conocer. Sofía, bellísima a sus 82 años, vestida de DG de arriba abajo, inspiró el mood board de toda la colección, con la recreación de distintas apariciones suyas en el cine hecho en Italia: el maquillaje, la silueta, los accesorios, el carácter de las modelos. En el backstage, más de 50 fotografías de la diva.

Sofía, con sus características gafas transparentes y su pelo rojizo, debió recordar muchos momentos desde la ventana del Hotel Vesubio, frente al impresionante volcán con el mismo nombre, viendo a la gente en la calle agolpada esperando su aparición,  aunque fuera meteórica, pues los carros negros blindados y los escoltas la esperaban para transportarla. Ella, que caminó su Nápoles descalza, hasta ser descubierta por Carlo Ponti, en 1950, con quien se casó y tuvo dos hijos, debió recordar también a la campesina que fue en la película Dos Mujeres, el momento en que recibió todos los premios, más de 22, incluyendo el Oscar a Mejor Actriz, dirigida por Vittorio de Sica, al lado de Jean Paul Belmondo.

Dolce & Gabbana ha sabido interpretar los momentos históricos en la moda y en esta precisa colección quiso recrear distintos momentos del cotidiano italiano, con más de 40 modelos caminando por las calles adoquinadas del centro histórico de Nápoles, con los asistentes sentados en sillas de terciopelo rojo viéndoles descender desde la iglesia de San Gregorio Armeno, al ritmo de la música de Luigi Denza “Funiculí, funiculá” compuesta en 1880. Fue una fiesta donde toda la ciudad participó. Con pasa calles alusivos dándoles la bienvenida a DG, las tratorias y las tiendas, los tenderetes de frutas y verduras, los rincones para turistas con panderetas y misceláneas, todos formaron parte del desfile sin importarles que la policía acordonara toda la parte histórica de la ciudad. La Italia con su religión y su futbol, S.S.C Napoli, las capas episcopales, con joyas incrustadas, camisetas de lentejuelas con el nombre de Sofía, encajes y flores, como las vírgenes de los pueblos. Las flores en todas sus formas, adornando vestidos largos y minis. Texturas elaboradas y contrastantes, alusivas a las frutas como los limones, que son el producto más importante de la región, con el pescado y el pulpo. Lo mismo con los corales y las cruces.

Lo importante fue lograr transformar a Nápoles y a sus habitantes en parte del montaje de su presentación, haciéndolos sentir orgullosos de su bella ciudad y de sus tradiciones, y culminando con una gran fiesta en la antigua Marina Santa Lucía, con fuegos artificiales a la media noche y el monumental Vesubio como testigo silente.

 

 

Foto: Getty

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