Aunque las celebraciones de Navidad son símbolos que representan los valores y las creencias de la doctrina cristiana, a veces en el hogar se pasa por alto la esencia de estas fechas y el significado que tienen. Dar y recibir regalos es uno de ellos. Cuando éstos se entregan desinteresadamente, con generosidad y agradecimiento, son la expresión más pura de sentimientos nobles y bondadosos. Dar de esta manera llena el corazón de alegría y satisfacción. Por eso, vale la pena que le senseñes a tus hijos a pensar en los demás, más allá de la familia y los amigos, para que compartan y brinden su ayuda a quienes más lo necesitan de una manera desinteresada.
Recuerda que los niños aprenden del ejemplo de sus padres. Por eso, muéstrales de qué manera tú eres capaz de ponerte en los zapatos de otras personas y cómo puedes ayudarles.
Para empezar, habla con tus hijos y pregúntales qué entienden por generosidad. Explícales que se trata de un valor muy importante que la Navidad nos ofrece para aprender a dar sin esperar recompensa, a amar sin condiciones y a regalar nuestro esfuerzo y tiempo. Así entenderán su esencia. Puedes leerles cuentos navideños donde la moraleja sea la generosidad. Permíteles que reflexionen y que caigan en la cuenta de aquellas cosas que desde sus posibilidades y acciones pueden desarrollar.
La generosidad y empatía se cultivan en casa. Siempre recibe la ayuda de tus hijos cuando la ofrezcan, y reconoce su colaboración dándoles las gracias. Durante las celebraciones de Navidad, dales vía libre a sus ofrecimientos, como ayudar a recibir a los invitados o a poner los platos sobre la mesa.
Acércate a tus pequeños y proponles hacer una lluvia de ideas sobre cómo en casa pueden ayudar a las personas más necesitadas. Discutan la posibilidad de comprar algunos regalos, recolectar ropa o juguetes en buen estado y que se puedan donar a una fundación, o hacer un mercado y entregarlo a una familia vulnerable. Una vez tomen la decisión, apoya a tus hijos para que ejecuten el plan y sean quienes entreguen los obsequios.
Explícales que no se trata de dar aquellas cosas que sobran, sino de dar siempre lo mejor.
Reflexiona con los niños acerca de otras formas de ayudar a los demás, más allá de lo material. Muéstrales cuán significativo puede ser para otros niños, adolescentes, adultos mayores que se encuentran sin sus familias o que padecen alguna enfermedad, el poder compartir un tiempo para conversar, jugar o realizar actividades navideñas como novenas, cantos y oraciones. De esta manera les enseñarás que la generosidad es un acto de humanidad que no requiere dinero.
Revisa con tus pequeños cómo sus acciones han favorecido a los demás, haciéndoles preguntas que los inviten a reflexionar: ¿Cómo crees que se pueden sentir los demás si compartes tiempo con ellos?, ¿cuántas personas se van a beneficiar de tu ayuda? y, eso ¿cómo te hace sentir a ti?
Dar y recibir agradecimientos es un excelente mecanismo para valorar lo que se tiene. Por eso, durante Navidad, dedica un momento en familia para dar las gracias a cada uno de los miembros del hogar y a la vida por las bendiciones recibidas.
Enséñales a tus hijos cómo hacerlo a través de oraciones sencillas. Puedes tomar la iniciativa, por ejemplo, dando las gracias porque están todos reunidos en casa compartiendo la cena y viviendo un momento de mucho amor y unión.
Brinda alternativas para que tus niños entiendan que dar no es slo un acto material´, sino un gesto bondadoso por quienes amamos. Puedes proponerles, por ejemplo, que realicen algunos quehaceres de la casa después de que la familia terminó de hacer la novena, o que compren algo bonito para su papá, mamá o hermanos con los ahorros de su mesada.
Propicia un espacio en familia para crear detalles o regalos que no impliquen mucho dinero, pero sí un esfuerzo en tiempo y dedicación por parte de todos. Invita a tus hijos a entregar los obsequios a amigos, familiares y a aquellas personas que prestan sus servicios en casa.
A través de pequeñas acciones podemos incentivar en los niños su sentido de comunidad. Recuerda que sus gestos de empatía no deben premiarse, ya que desmotivarás el sentido innato de colaboración que ellos tienen.
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