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«Nuestra voz jamás podrá ocultarse» Juanita Millán Hernández

Según la teniente de navío, el diálogo que se esta llevando a cabo en La Habana, es un escenario histórico en términos de género.

Por Juanita Millán Hernández

13 de marzo de 2015

Fotografía por: DAVID MAURICIO SCHWARZ
«Nuestra voz jamás podrá ocultarse» Juanita Milán Hernández
Foto: DAVID MAURICIO SCHWARZ
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Teniente de navío integrante de la subcomisión técnica del fin del conclicto y de la subcomisión de género en la mesa de La Habana. 

 

La participación de las mujeres en procesos de resolución de conflictos y construcción de paz ha demostrado tener resultados positivos concretos. Cada vez más, cientos de mujeres se suman a iniciativas locales de resolución de conflictos en los que, con creatividad y perseverancia, han logrado grandes éxitos. 

Desde los esfuerzos de las premio nobel de paz como Malala Yousafzai por el derecho a la educación de niños y niñas, Jody Williams quien impulsó la prohibición de las Minas Antipersonales, Shirin Ebadi por su compromiso con la democracia y los derechos humanos, hasta la coalición de mujeres cristianas y musulmanas de Liberia que presionaron la salida de Charles Taylor y las elecciones libres en ese país, o las mujeres colombianas líderes en la prevención y resolución de conflictos y en espacios más amplios, protagonistas de la reconstrucción y de procesos de reconciliación, solo por mencionar algunas, las mujeres del mundo son protagonistas de la construcción de paz.

Fueron las mujeres las que presionaron que en el año 2000 se expidiera en el seno de las Naciones Unidas la resolución 1325 que subraya la importancia de su participación en condiciones de igualdad, para intervenir en la prevención y solución de conflictos, la consolidación de la paz y el mantenimiento de la paz. 

Son estas las razones que convierten a los diálogos de La Habana en un escenario histórico en términos de género, ya que no sólo hay presencia femenina en la mesa de conversaciones, sino también dentro de la subcomisión técnica del fin del conflicto, sumado a una alta participación de mujeres expertas que integran la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, además de la subcomisión creada específicamente para abordar la perspectiva de género.

La construcción de la paz pasa por entender que debemos lograr una Colombia donde quepamos todos y en la que cada uno de nosotros hombres y mujeres, asumamos la responsabilidad de dejar a las generaciones futuras un mejor país.

En el caso de las Fuerzas Militares, la presencia femenina en todos los escalones ha facilitado un cambio de visión y un mayor acercamiento a las comunidades. Las mujeres del Ejército Nacional, la Armada y la Fuerza Aérea, se preparan y trabajan a diario en la construcción de paz. Ellas han sido parte vital de la transformación de sus respectivas fuerzas y líderes en la creación de nuevas estructuras organizacionales pensadas para la reconciliación y el posconflicto, vale decir: oficinas de víctimas, derechos humanos, restitución de tierras, memoria histórica, familia.

Médicas, pilotos, arquitectas, químicas, comandantes de buque, comunicadoras sociales, enfermeras, historiadoras, ingenieras, sociólogas, instructoras, abogadas, internacionalistas, politólogas, administradoras, economistas, veterinarias, biomédicas, solo para mencionar algunas especialidades, tenemos la misión de ayudar a que el país avance hacia una paz estable y duradera y ser protagonistas en el posconflicto. 

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Somos la mitad de esta nación y como tal tenemos mucho por aportar en temas de construcción de paz. Como militares y mujeres colombianas desde hace más de treinta años hemos ganado espacios antes impensables, trabajando constantemente para servir al país cumpliendo con la misión constitucional, siendo multiplicadoras de la excelencia, la ética, el honor y la lealtad.

Seguiremos siendo parte del proceso de transformación en las regiones a través de la Acción Integral de las Fuerzas Militares y en un futuro, cuando las condiciones lo permitan, hacer parte de las Operaciones de Mantenimiento de Paz de las Naciones Unidas. La inclusión de las mujeres en los procesos formales de construcción de paz, otorga una voz que por derecho propio jamás podrá ocultarse.  

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La inclusión de las mujeres en los procesos formales de construcción de paz, otorga una voz que por derecho propio jamás podrá ocultarse.  

 

Foto: David Schwarz

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