No creen en el amor verdadero
Recuerda que el mejor referente que tienen los niños son sus padres, sus patrones de conducta son repetidos por ellos, así que pueden ver la infidelidad como una conducta aceptada por la sociedad.
Mostrarle un compromiso diferente al que tienes con su madre o padre, puede hacer en él una persona poco creyente en el amor y en la emocionalidad que traiga consigo.
Se convertirá en un ser inseguro
Es importante que entiendas que para los niños la traición es entendida como un hábito que lástima las fibras más sensibles del ser humano. Es por esta razón que la sensación de incertidumbre se apodera de ellos y tienden a ser personas solitarias y carentes de afecto.
Tiene miedo al abandono
Los niños que han sido “víctimas” de la infidelidad de alguno de sus padres, crecen en un ambiente que afecta notoriamente su desenvolvimiento con la sociedad, razón por la cual les cuesta mucho trabajo ser estables y encontrar un pareja que entienda la situación por la que atravesó. El miedo a que los dejen solos es su temor constante.
Desconfían de todo el mundo
Estos niños crecen temerosos de que los puedan lastimar en cualquier momento. Desconfían de todas las personas que se les acercan y sus comentarios no son nada asertivos, y el negativismo es su respuesta ante cualquier adversidad.
Tienen que elegir
Cuando alguna de las dos partes involucradas decide dejar su hogar, quien se ve más perjudicado es el niño. Su capacidad para decidir afecta sus emociones y sentimientos, por lo que no logran enfocarse ni comprender la gravedad del asunto, hasta que alcanzan una edad determinada.
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