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¡Qué vivan las barranquilleras!

En su segunda ocasión como jurado de Miss Universo, Nina García vivió una doble felicidad: ganó una colombiana y de su ciudad natal. «cumple a cabalidad lo que buscábamos: una mujer a la que no le quede chico el cargo».

Por Nina García

03 de febrero de 2015

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Lo único que sabía de Paulina Vega  24 horas antes de la noche de coronación era que al igual que yo, nació en Barranquilla. Me gusta ser seria y justa con mi trabajo, así que para cumplir mi rol de jurado a cabalidad, llegué a Miami con la plena disposición de dejarme sorprender y conquistar de todas las participantes por igual.

No fue una tarea fácil. En Project Runway lo que evalúo es talento y creatividad, mientras que aquí la belleza era el punto de enfoque. Cuando salió Paulina en vestido de baño me impresionó que tiene un cuerpo espectacular, y si se le suma el carisma y lo desenvuelta que se vio en el escenario, era indiscutible que tenía todo para dar la pelea.

Claro que en ese orden de ideas, para mí la candidata de Jamaica era una contrincante difícil de vencer. No seguía el estereotipo de lo que muchos dicen que una reina debe ser. Su pelo corto y la confianza que demostró al desfilar me encantaron. Y ni hablar de Holanda, con una belleza exótica y a la vez dulce. Por eso la parte que más me costó esa noche fue elegir a las cinco finalistas.

Para ese momento no podíamos intercambiar apuntes u opiniones, pero ya habíamos acordado que nuestro voto sería por una mujer que entienda en lo que se está metiendo, que sepa aprovechar esta plataforma y que, con las herramientas que le da el título de Miss Universo, pueda hacer el trabajo. Siendo sinceros, todas tuvieron problemas a la hora de responder, se pusieron muy nerviosas, incluida Paulina.

Como la elección final es por voto, yo estaba igual de nerviosa que el resto.  Había una colombiana, ¡una barranquillera!, entre las cinco.

Cuando anunciaron a Paulina como la ganadora, lo primero que pensé fue «¡viva Colombia y las barranquilleras con sueños y aspiraciones!». Ella es una muestra más de que las mujeres de esta tierra tenemos talento, determinación, enfoque y persistencia. El orgullo fue enorme.

Orgullo de saber que mis compañeros de jurado vieron en ella a una mujer que podemos admirar, porque no le va a quedar chico el cargo. Mejor dicho, se eligió a la que debía ganar». 

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