Cuando un bebé recién nacido llega a casa, muchas rutinas cambian, la pareja debe reconfigurar su tiempo y su espacio ahora en torno a un nuevo integrante de la familia. Esos primeros días en los que la mamá parece obnubilada por su hijo, en un estado de intensa intimidad con su bebé a veces los padres no tienen muy claro el rol que pueden cumplir. “Los primeros meses será el momento en los que el bebé empezará a distinguir quiénes son sus padres, por eso es importante que los dos establezcan vínculos y aunque la madre sea la encargada de la lactancia, el padre podrá encontrar otros momentos como el baño y el sueño para estar con su bebé y conectarse con él”, explica Ángela Pulido, especialista en estimulación.
Entre el padre y el bebé?
Vamos a comer: No siempre debe alimentar al bebé la mamá. Se puede intentar extraer un poco de leche de la madre y ponerla en un tetero especial para que el padre esté presente en el momento de la alimentación y genere esa conexión única con su hijo.?
Puedes arrullarme: Aunque los bebés se ven frágiles no se van a partir, así que con unas indicaciones básicas de la madre hasta el papá más temeroso podrá arrullar a su hijo balanceándolo suavemente, cargarlo antes de dormir o ayudar a sacarle los gasecitos. ?
Juguemos en la tina: Esta tarea pone nerviosos a muchos padres, así que lo que se recomienda es que sean un apoyo y acompañen a la madre y que el bebé experimente a sus padres como una pareja. La madre podrá dejar que el padre, en la medida en que vaya ganando experiencia y confianza, sostenga al bebé durante el baño.?
Ponme la ropa: Otra tarea en la que puede ayudar el papá es en vestir al bebé: cambiarle el pañal cuando sea necesario, vestirlo con su ropita para dormir, incluso hasta preparar la ropita del bebé que se incluirá en la pañalera, por si salen a pasear.
Entre el padre y la mamá?
El rol del papá no solo es importante en relación con el recién nacido. La figura masculina será importante más que nunca para la madre que demandará cuidados, apoyos y mucho amor. ?
La mamá debe dejar de lado las tareas que no son imprescindibles para la supervivencia del niño. Ella se concentrará en amamantar, acunar, calmar, higienizar, alimentar y apoyar al recién nacido. Por eso los asuntos domésticos, el cuidado de los hijos mayores, el dinero, las relaciones interfamiliares y visitas pueden ser resueltos por el hombre.?
Abrumadas por todas las recomendaciones, consejos y advertencias de lo que hay que hacer a veces la mujer sufre de estrés o depresión. El padre puede convertirse en un protector del nido, ser un intermediario, una muralla entre el mundo interno familiar y el mundo externo.
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