Más allá de los serios y frívolos, buenos y malos, capaces e incapaces, atrevidos y tímidos, emprendedores y vagos, sensibles y despiadados, bellos y feos, de izquierda y de derecha, creyentes y desalmados, seres virtuales o del campo, negros y blancos, amarillos y albinos, grandes y pequeños, fuertes y subdesarrollados, racionalistas y apasionados, creyentes y escépticos, musulmanes y cristianos, carnívoros y vegetarianos, futuristas y anticuados, conservadores y liberales, memoriosos y despistados, hombres y mujeres… y demás intentos infinitos de partir el mundo en dos bandos, creo y acepto todo y a todos bajo otro rasero más amplio, justo y generoso, el de los reteñidos y el de los desteñidos. Los que todos los días se vuelven a dibujar y se preguntan quiénes son y los que hace rato se les perdió esa hoja del diario con sus propios trazos. Toda esta introducción viene al caso porque en CROMOS en cada cita, en cada entrevista, en cada consejo de redacción, en cada crecimiento de fronteras, en cada aventura editorial, en cada expansión del medio, es requisito indispensable volver sobre nuestro propio dibujo para volver a reteñirlo y saber entonces que la que habla, escribe o se emociona, sigue siendo nuestra entrañable CROMOS. Ese ha sido nuestro éxito en 2012, no olvidar lo que somos y representamos. Venga la pregunta de adentro o de afuera. Por eso en nuestra última confrontación al espejo, esto fue lo que vimos: que CROMOS es memoria de lo hermoso, grato y sensible de Colombia. Es femenina, por su curiosidad, por la forma como mira y como habla, como ellas, con abundancia de detalles sobre todos los temas. Es masculina, por su atracción y culto por las mujeres bellas y carismáticas. Es orgullo nacional, por la búsqueda de colombianos talentosos, o por la selección y desarrollo de noticias internacionales que destacan a Colombia. Es visita informal y muy personal con el poder, la fama, la moda y la belleza. Es aventura, porque es muy importante la manera como nos acercamos a los protagonistas de nuestras noticias, los encuentros forman parte de nuestra historia. Es seducción, por la manera de querer atraer a nuestros lectores con historias bien contadas y bien fotografiadas. Y es estilo de vida, por su sensibilidad y gran interés por la moda y las últimas tendencias.