Para ser el mejor corredor de autos hay que ser el más rápido, para ser el mejor boxeador hay que ser el puño que pega más duro, y para ser el mejor pesista hay que ser el músculo que más peso pone en alto, pero para ser la mejor reina no basta con ser la mujer más bella. Además de serlo hay que estar segura y exhibirlo con espontaneidad frente al espejo. La bella que se olvida que es bella puede llegar a ser tan ignorada como la que por exceso de vanidad se obsesiona en serlo. Y ambas pueden ahuyentar los buenos comentarios. No basta con ser una flor sino que hay que abrir con decisión a la hora de creérselo. Pero tampoco hay que pasarse de ego porque entonces sucede el efecto contrario. Atractivo físico y encanto son los ingredientes mezclados de tal manera que frente a frente sea imposible separarlos. Ganadora pueder ser una “bella” tranquila y segura o una “no tan bella” concentrada y muy pero muy convencida que irradie frescura. Proporciones, curvas, volúmenes, gracia y autoestima, todo unido de una forma tan natural y sencilla que no se pueda saber qué elemento por separado logra el milagro. O mejor dicho, genio y figura revueltos de tal manera que se tenga la certeza de que la seducción es el efecto del misterio allí encerrado. Se trata de ser y estar bella. Todo a la vez y al mismo tiempo. Una mezcla inestable que puede activarse o desactivarse en cualquier momento. Planteada así la alquimia, en una carrera por la corona de muchos días, y luego de nuestra cercana observación y convivencia, en los tres Minicromos por Colombia, con todas las candidatas al Concurso Nacional de Belleza, esta edición intenta limitar el acertijo de la más bella a seis mujeres de las 26 aspirantes. Todas ellas esconden el secreto de su belleza en el fondo de sus medidas, el color de su pelo, el silencio de sus ojos, las palabras dichas en las entrevistas y, sobre todo, en el secreto de su química. Cundinamarca, Valle, Atlántico, Sucre, Magdalena y Meta son nuestras favoritas. Seis mujeres que, en su esencia, ya son despampanantes sin ninguna duda.