Un hombre se para y canta que “la vida es una cárcel con las puertas abiertas” y la gente salta y lo ovaciona. Una muchedumbre lo sigue: “Yo soy un loco que se dio cuenta que el tiempo es muy poco”. Y lo aman. Ese hombre es nuestra portada o, como dirían en su país, Argentina, nuestra tapa. Simples palabras. Él es Andrés Calamaro, estrella en unos días de varios conciertos en Colombia. Otro hombre, esta vez en Bogotá, se quita la ropa y sale en calzoncillos con un spray en la mano a intervenir grafitis políticos en la Universidad Nacional. Con una máscara antigás de la Primera Guerra Mundial, sale a la cacería de frases de batalla. Simples palabras. Encuentra una leyenda que reza: “Juventudes camilistas, ocho años”, y él, debajo, raya con ironía en tinta roja en una franja angosta de la pared todavía blanca: “…¡Y sin graduarnos!” ¡Touché! Él es El señor Rayón y protesta por la invasión del espacio público. Invitado de honor en nuestro reportaje gráfico. De otro lado, una voz femenina susurra: “Una mujer puede darlo todo con una sonrisa y recuperarlo después con una lágrima”. Es Coco Chanel, la diseñadora y el espíritu de una marca que cumple 100 años, un gran motivo para festejarlo en nuestras páginas. No podemos recordar su cara pero sí sus comentarios tan familiares como el ángel de la guarda. Un rosario de máximas visibles como nubes. Simples palabras. Otra mujer exquisita, pero por la voluptuosidad de su cuerpo, Kylie Bisutti, ya no quiere que la miren por su fina ropa interior, ella quiere mostrar de verdad lo que lleva adentro y es por eso que, triste paradoja, ya no quiere quitarse la ropa ni desfilar de ángel de Victoria’s Secret. Finalmente, en el Cairo, café emblemático de Fontanarrosa en Rosario, esperando la hora del concierto de Calamaro, pido un americano con un croissant y la mesera me mira y me pregunta: “¿Usted lo que quiere es un café en jarrita alta y una medialuna?”. Simples palabras.