Si bien es cierto que los mejores besos son con los ojos cerrados, y que la brisa, un perfume o una confidencia se sienten mejor tras el velo de unos párpados, a la hora de reunirnos periodistas y fotógrafos para urdir nuestras próximas páginas, la clave es tenerlos bien abiertos como testigos compulsivos y ansiosos de presenciarlo todo al máximo. Sin imágenes, cualquier cuento es como hablar en un cuarto sin ventanas, bien oscuro, muy frío y deshabitado. Lo que no se pueda ver ni mostrar, ¿para qué contarlo? Lo que se ponga sobre la mesa de CROMOS tiene que tener el encanto y la elocuencia de un retrato. Si queremos que la escritora brasileña Nélida Piñon nos diga algo, primero queremos un gesto suyo muy espontáneo. A la hora de comentar la Eurocopa, preferimos menos palabras y más malabares y acrobacias frente a los arcos. En el momento de ir tras una explicacion de por qué una actriz en la cima de la fama cae en la prostitución, nuestro camino es mostrar a los protagonistas de este infortunio. O si nuestro entrevistado nos cuenta de una foto significativa, nos ponemos en el trabajo de encontrarla para que su dicha sea completa. Todo el tiempo estamos pensando en postales, en alimentarnos de situaciones y paisajes, en engordar nuestro archivo, en recrear nuestra memoria y hacer de ella un álbum. No importa que nuestro personaje invitado ya haya posado, si regresa es motivo para festejarlo, como nos pasa con nuestra portada, Carolina Guerra. Cuatro portadas son sus pasos por estos lares y ahora volvió y así la mostramos, fresca, sensual y sin atavíos. Así posó para las cámaras de nuestros fotógrafos Ace y Rey. Igual lo hizo para CROMOS, hace 61 años, “El Zipa” Efraín Forero, un ciclista legendario, cuando ganó la primera vuelta a Colombia, y hoy en Sepia lo recordamos. Finalmente, si queremos reflexionar sobre el agua y su importancia en el planeta, acudimos a nuestro caricaturista Yayo y él, con unos trazos, nos colorea la conciencia. ¡Lo que buscamos todos los días son despertares!