Encontrar las historias, entonces, se vuelve cuestión de saber medir las distancias y decidir si hay que tener resistencia y mucha paciencia para recorrer un buen trecho en busca de nuestras noticias o, simplemente, una gran sensibilidad para pescarlas muy cerca y al vuelo sobre nuestra solapa.
En esta edición hay dos muy buenos ejemplos de estas dos modalidades de cacería. Nuestra portada con la bella, talentosa y exuberante actriz barranquillera Sofía Vergara, se respiraba en el aire y en las galas de los premios de cine y de televisión norteamericanos.
Sólo era cuestión de dar con el lado de nuestra propia versión. Y qué mejor que las fotos del fotógrafo de Los Ángeles, Andrew Eccles, para hablar de la tercera mujer más deseada del mundo. ¡Diosa al fin y al cabo! En el otro extremo de la búsqueda estaba una joven paisa, en medio de las sombras con su atrevimiento de hacer striptease frente a la cámara de su computador. Algo oscuro, escabroso y libidinoso.
Aquí el objetivo estaba más distante y aproximarse era cuestión de tiempo, mensajes de texto y perseverancia. Desconfianza de parte y parte: realmente ¿quién era ella? y del otro lado, ¿qué será lo que quiere indagar la revista? Corre el tiempo mientras el cazador espera. Hay que dejar que el tiempo transcurra pero nunca dejar notar la urgencia de nuestra adiestrada codicia periodística.
Al final, una llamada y estamos viajando a Medellín detrás de Alicia Cano y una verdad con ribetes y velos de pornografía. Hasta que se abre la puerta del apartamento 1004 en el populoso barrio de Belén y aparece Alicia Cano, mejor conocida como Aliciatulatina.com, pero esta vez de carne y hueso, sin pantallas de por medio, para hablarnos de lo que hace y de por qué lo hace. Otra puerta que se abre para CROMOS. Otra historia se abre en nuestras páginas como se abre el cielo para espantar asombros.