Muchas veces lo novedoso del cuento no es lo último que se dice o se revela con vehemencia sino volver a recordar con parsimonia, desde el principio, toda la historia. Y eso fue lo que hicimos con nuestra portada del hombre de ciencia Manuel Elkin Patarroyo. Hablamos con él, pero sobre todo recordamos su manera de ser y todos y cada uno de sus pasos. Como un imán que busca en la tierra pedazos de metal, así atrajimos todo lo que tuviera que ver con él. Hasta dimos con una foto inédita para nuestra carátula, en los archivos fotográficos del gran retratista Carlos Duque. Como en un rompecabezas la ficha nueva, por muy llamativa que sea, no significa más que las demás fichas ya puestas. El magnetismo que alimenta la revista es del que recuerda. Del que sabe que cada instante cuenta. Del que no deja de mirar y de memorizar todo lo que pasa, así el tiempo quiera borrar sus huellas. Y así no olvidamos los caminos de vuelta. Los caminos gratos de la mano de Gloria Valencia de Castaño, una mujer hermosa que se preocupó de todo menos de su belleza y, sin embargo, fue una bella inolvidable porque nos detuvo con su pasión seductora en el arte, la cultura y la naturaleza. Tener memoria hace que no se dispersen los detalles como átomos. Porque son los detalles la esencia de nuestras vidas. De detalles se alimentan los Premios Cromos de la Moda 2011, que con su soberano jurado (Vera de Tcherassi, Gloria Saldarriaga y Chía Jaramillo) ya comenzaron, en Plataforma K, a mirar este año lo mejor de las pasarelas en Colombia. De detalles está hecha la vida de las grandes estrellas como Liz Taylor. Otra mujer hermosa que se fue y nos resistimos a olvidarla. Perlas para una gran actriz que arrastra tras de sí majestuosas procesiones de enajenados y devotos de sus ojos y de su temperamento. Una fémina que se ganó el permiso del mundo para todas sus excentricidades, como la de, en su última voluntad, llegar 10 minutos tarde a su propio entierro. Muchas veces, aunque todos corren para contarlo de primero, al final se les escapa lo que siempre busca CROMOS… ¡la emoción del cuento!