Cómo es posible que el equipo CROMOS entre primero en el taller de alta costura de Silvia Tcherassi, con el beneplácito de la diseñadora, y el resultado final haya sido una revista de filigrana y de culto sobre el arte y la moda. Y cómo es posible que un año después, ese mismo equipo decida cambiar de escenario, cambie la aguja y las tijeras por los guayos, y entre en una cancha de fútbol con la bendición de Radamel Falcao, para poner las pasiones del astro del Mónaco a jugar un gran partido en una edición de autor ganadora. Cómo se puede saltar de la sofisticación y la ensoñación de una pasarela a la lucha física sobre una gramilla sin perder el sello CROMOS. No hay más explicación que nuestra pasión. No hay una fórmula, tan solo la intención de hacer las cosas bien. No hay una llave mágica, simplemente una manera muy especial de llamar a la puerta, de acercarnos con mucho respeto, pero, sobre todo, ¡con muchas ganas de aprender y trabajar de la mano de los grandes! Frente a estos dos personajes, Silvia y Falcao, directores invitados por la revista, no hicimos otra cosa que hacerlos sentir en su propio salón de alta costura, en su propio camerino, en su propio estadio, en su hábitat natural, en la sala de nuestra casa, en lo que es CROMOS para todos los colombianos: un espacio optimista e inspirador. Un espacio familiar. Un lugar donde nuestros protagonistas se ven cómodos e iluminados dentro de nuestras páginas. En ese ambiente no hay tema, campo ni oficio vedados para CROMOS, porque los grandes, los poderosos, los admirados, los ganadores, los festejados, saben que no hay mayor festejo que salir en una portada de CROMOS, el gran balcón para la admiración y el respeto.