Un pintor triunfa mientras otro se opaca, el reloj da sus eternos círculos, en sus rondas el sol no falla, la muchedumbre se apresura, las salas de redacción tejen sus tramas, hasta las hojas secas se escabullen, las hormigas se imponen con sus diminutas procesiones, las reinas ya se preparan, la música inunda el aire como una llave abierta, las sombras no se quedan quietas, el fotógrafo dispara y dispara, las preguntas vuelan, las carreteras cargan sus carretas, el viento de los desiertos pastorea la arena, las citas se mueven, la modelo es un signo de admiración que usa tacones y pestañas largas, el periodista sigue huellas, las palabras crecen como yerba y algunas como yerba se secan, las noticias crecen como grandes incendios o tormentas en una bañera, la lluvia zapatea sobre los tejados, las letras caminan, muchas páginas se pasan, el papel se raya, se arruga, se bota, se recicla, se plancha y vuelve y se raya, las citas se mueven, los personajes vuelan como cometas tan bajo o tan alto, todo depende del furor de nuestra escritura, los diseñadores cultivan los espacios, siembran líneas, los años avanzan como un río profundo, los archivadores guardan y clasifican, los artistas se disuelven en sus sueños y pesadillas, el viento golpea siempre una ventana, los vuelos se mueven, una diseñadora se pone nerviosa, alguien nos espera, algo llega por sorpresa, una mujer hermosa se hace un tatuaje, un provocador colecciona muecas, un cuadro se cuelga, otra pared queda huérfana, una revista cae en la papelera, otra se ilumina como una vitrina y es la nuestra, las historias suenan y se intercambian como monedas, un millonario ostenta su modestia, el hijo de un presidente cambia el poder por la música, muchos puentes se alzan pero sólo uno no termina. Como una coctelera todo esto se agita hora tras hora para tener un buen trago de CROMOS cada quince días.