Con la fórmula consuetudinaria de CROMOS de que no cubre la noticia sino que le hace visita, me he cruzado con personalidades de todos los colores, estilos, tallas, notas, sabores y aristas. La lista es larga y va desde millonarios austeros, escritores huraños y creativos malgeniados; hasta mujeres berracas, periodistas hiperactivos, deportistas tímidos, diseñadores de “yos” muy decorados, militares diplomáticos y diplomáticos muy francos. Todos abren sus puertas, con mayor o menor pudor y recato, pero siempre con un espíritu tranquilo del que sabe que CROMOS viene para saber de su vida y que esa es la gran noticia, no más, pero con lujo de detalles. La mayoría de las veces el encuentro y el relato se dan in crescendo, a medida que nuestros protagonistas se contagian y comienzan a mirarse por dentro sin afanes, con la parsimonia y la lucidez del que vislumbra en nuestra visita la oportunidad grata de hacer memoria y volver a juntar, como en una montañita, las joyas del botín valioso y secreto de su propia historia. Hasta ahí, con todos es igual. La diferencia esta vez con nuestra portada es que al aproximarnos a nuestro nuevo personaje, queda una sensación de que él nos estaba esperando no esa mañana sino desde hace mucho tiempo. No me he sentado frente a J Balvin en su inmensa sala de su inmensa casa, cuando ya me bota la pregunta directa, como buen hombre afinado en las calles “raperas” de ‘Medallo’: “¿Por qué una revista de tanta tradición como CROMOS me quiere a mí, precisamente a mí, a un reggaetonero, en sus páginas?”. Lo dice con la sorpresa del que no lo esperaba pero con la emoción del que de corazón lo anhelaba. Emociona verlo emocionado. Conmueve cómo un hombre que, con su música y su trayectoria, atrae la atención de un universo de fans, medios y revistas, en el fondo lo que quería era tener la venia, la anuencia, la aceptación o la “aprobación” muy particular de CROMOS. Porque –me cuenta– siempre ha trabajado y se ha esforzado en darle estilo y modales a su música callejera, y el hecho de que estemos en su casa para una sesión de fotos y una entrevista, le dice a su alma que logró su meta. J Balvin sofisticado, socio.