Por muchos siglos vestirse fue más bien un suplicio. No solo porque la ropa recluía a la mujer a unas ciertas actividades y sobretodo la inhabilitaba para el trabajo, sino porque el proceso mismo de hacer vestidos era muy engorroso. Fueron miles y miles de mujeres las que tuvieron que esperar a que algún modisto anónimo de turno les tomara las medidas para que luego le confeccionara una ropa que no terminaba por ajustarles muy bien.
Fue solo hasta mediados del Siglo XIX, cuando apareció el diseñador Charles Frederick Worth, que el privilegio de poder gozar de una prenda a medida empezó a ser un proceso más sencillo. Este modisto, harto de ir de casa en casa cuando las ciudades ya amenazaban con convertirse en unos monstruos, decidió que era más sencillo que sus clientas fueran a su lugar, a su taller. Además decidió dejar de cumplir cuanto antojo descabellado era solicitado y más bien optó por diseñar unos modelos previos para que las compradoras eligieran alguna de sus creaciones, y finalmente, fue este revolucionario alemán radicado en París, quien instauró una colección por temporada de estaciones: una para primavera-verano otra para invierno-otoño, diferencias en vestuario que hasta entonces no fueron tan acentuadas.
Hoy en día esas formas primigenias de la moda que se inventó Worth aún persisten y siguen siendo los gendarmes de los modos de producción. Ahora basta con ver las fotografías de las cuatro semanas de la moda más importantes del mundo como lo son Nueva York, Londres, Milán y París, para saber cuáles son las apuestas de los diseñadores y de las casas de moda y para prever qué atuendos, colores, texturas y combinaciones empezaran a inundar nuestro armario en el año venidero. Igual que Worth en el XIX, en pleno Siglo XXI los diseñadores nos dan estos mandatos:
Sutil seducción:
Cinturones finosLa cintura vuelve a afinarse y el cinturón delgado tan propio de los años 50 y 60 reaparece como una nueva declaración de estilo. Acentuando siluetas evocadoras como la del New Look de Dior, de falda amplia y cintura afinada, o con faldas tipo lápiz, sobre gabardinas o busos de lana largo, esta será una de las prendas que determinarán la silueta de la temporada como lo vaticinan Prada, Marc Jacob y Burberry.
AtrevimientoEstampados
Las telas se llenan de patrones, inundan el clóset con información gráfica que hace olvidar por un rato los colores en bloque y celebrar las texturas. Estampados florales, orientales, oníricos, opulentos y bordados, evocadores de épocas como el renacimiento o lo sombrío de lo gótico y que mezclan geometrías inundarán sobre todo el universo del vestido que es una prenda privilegiada en las apuestas de los diseñadores. Aquí una de las variantes más fuertes estará relacionada con esta tendencia cada vez más creciente de mezclar en un solo atuendo texturas disonantes, patrones contrarios, que no combinan pero que terminan dando una apariencia única y sobretodo revelando el carácter fuerte de quien los lleva.
Glamurosa ferocidadPiel y felpa
Parece que la gran discusión, la batalla contra el uso de pieles de animales que fue tan marcada en los años 80 e hizo que varias modelos encabezaran emblemas que decían que odiaban la piel empieza a dar tregua. Quizás sea resultado de que la editora de la revista Vogue, Anna Wintour a fuerza de usarla haya antojado a otra mujeres, o, puede ser también, que las técnicas de producción de estas pieles están más apegados a criaderos y a una industria más limpia de culpa. Lo cierto, y sea cual sea la razón por la que la piel ha dejado de ser señalada, esta es una de los mandatos para la temporada, mucho volumen y textura, pieles pintadas con colores variados, sofisticación y glamour para toda ocasión, es lo que parecen sugerir los diseñadores.
Impactante
Metalizados
El brillo no se va, por el contrario, sigue convirtiéndose en uno de los reyes en la paleta de colores, los metalizados y dorados seguirán durante todo el 2013 y el 2014 siendo un emblema de elegancia y poder. Inundarán diferentes tonos llenando de destellos todo el universo femenino al punto que será cada vez más común ver que los platas, humos y dorados inundan con brillo el día y la noche como lo dejaron ver Gucci, Marras y MaxMara.