Dentro de la revista, como en el consultorio del oculista de toda la vida en la familia –sí, el tradicional oculista, con perdón de los optómetras y los oftalmólogos de ahora–, la gente entra, se sienta y mira con mucha atención las palabras y figuras que se proyectan sobre la pared blanca, mientras muy cerca al oído escucha una voz cálida que le da confianza y lo alienta a mirar y volver a mirar con más detenimiento hasta alcanzar la dicha de ver con claridad. Así atiende CROMOS. A diferencia de una consulta rutinaria en una fría sala médica, donde llegan los que están plenamente conscientes de sus problemas de ceguera, en cada edición, como en una película, tratamos de ampliarles la visión y la emoción a muchos de nuestros lectores, que creen y están convencidos no solo de ver muy bien, sino también de haberlo visto todo sobre un determinado tema, como en este caso puede ser el director técnico José Pekerman y la vida de los jugadores colombianos en este Mundial de fútbol. Pasó el momento. Se extinguió el instante. Y es ahí donde para CROMOS es importante activar de nuevo la voz del oculista que dice y aconseja: «¡Mire otra vez!». Al volver a mirar no solamente se enriquece y se completa la historia, sino que también gana más equilibrio el que la observa frente a esos episodios que alimentan su existencia. Volver a mirar es regresar. Volver a mirar es avanzar. Volver a mirar es agradecer. Volver a mirar es valorar. Volver a mirar es detenerse. Volver a mirar es respirar profundamente. Volver a mirar es desactivar el desprecio del afán y pensar en ir más despacio.