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«Al alcalde Petro le regalaría un año sabático sin twitter», Ignacio Gómez

Retrato de un reportero insobornable.

Por Redacción Cromos

02 de octubre de 2014

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El subdirector de Noticias Uno fue distinguido por Semana y la fundación Liderazgo y Democracia como uno de los líderes de Colombia por ser un abanderado de la libertad de expresión. Ya completa 35 años destapando escándalos de corrupción. 

 

Una fórmula para esquivar lagartos.

»Estamos en consejo de redacción».

 

Una manía durante la emisión del noticiero.

Para escribir el libreto, las películas de bala, puños y patadas me dan buen ritmo.

 

¿Qué les envidia a Caracol y RCN?

La tecnología y el presupuesto.

 

Un consejo para el presidente Santos.

Que se fije en quién escucha sus llamadas y lee sus correos.

 

¿Qué le regalaría a la excontralora Sandra Morelli?

Un cepillo, un espejo y un Valium.

 

¿Qué le regalaría al Procurador?

Ángeles y demonios, de Dan Brown, con película.

 

¿Qué le regalaría al alcalde Petro?

Un año sabático sin Twitter.

 

¿El periodismo de antes o el de ahora?

El de mañana, cuando comprendamos del todo la tecnología de hoy y podamos trabajar con la mística del de ayer.

 

Lo más frustrante de su trabajo.

La cuarta historia de un corrupto al que he denunciado y no le pasa nada.

 

¿Qué hace un lunes de desparche?

Jugar marcianitos, dormir, leer, ver películas viejas.

 

Lo mejor de su cargo.

Terminar de juntar todas las piezas de un caso, como si fueran las de un rompecabezas.

 

¿Qué le quita el sueño?

El himno nacional en el colegio del  frente, los gritos de la vecina y el gato con hambre.

 

La mejor noticia que ha recibido últimamente.

Las alegrías de mi hija en el estudio.

 

¿En qué se ha vuelto experto?

En contestar tutelas y solicitudes a la redacción. El abogado es el jefe de esa materia, pero le gusta halagarme diciendo que ya sé más que él.

 

Una canción para enamorar.

Baracunátana.

 

 

¿Qué momento de su vida borraría?

El 23 de mayo de 2000, entre 6:30 y 7:30 p.m., el encuentro con mis fallidos secuestradores; y la noche de la golpiza en 2008.

 

Una tentación imposible de resistir.

Un Chocoramo.

 

¿Quién fue su héroe de infancia?

Centella.

 

Un recuerdo de su primer amor.

El nombre, la dirección, el teléfono, la manos, el uniforme del colegio, su forma de lanzar el balón de baloncesto, sus tenis, su bicicleta, la nariz, el pelo, el tono de la voz, y cada segundo de los seis meses y 23 días que duró.

 

Su autor de cabecera.

Edgar Allan Poe.

 

¿Qué es lo más light de su personalidad?  

El celular, que tiene una manilla para saber cuántos pasos doy al día.

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¿Qué quería ser cuando chiquito?

Quería ser un policía negro (seguramente me gustaba cómo lucían el uniforme).

 

¿Lo mejor de estos años en el periodismo?

Después de publicar Chambacú, me invitaron al barrio Nelson Mandela de Cartagena. Los vecinos me hicieron un sancocho y me agradecieron haber contado que unos empresarios les quitaron la tierra que había sido suya por cuatro siglos.

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La peor plaga de la humanidad. 

El dogmatismo y el fanatismo (que generalmente van juntos).

 

¿Con quién se quiere tomar un café?

Con Günter Wallraff, un periodista alemán. (Cabeza de turco y otros.)

 

Un personaje que no soporta.

A intelectuales ignorantes y dogmáticos como Silvia Gette (rectora de la Autónoma de Barranquilla) y Jairo Tapias (rector de la Universidad Ideas).

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Un gesto de rebeldía.

Mi mamá me dijo a los nueve años: «Se peina o se calvea». Yo le dije: «Si así me gano el derecho a no peinarme, entonces, calveada». Hace 43 años que una peinilla no toca mi pelo.

 

Su peor pilatuna.

La mejor y no me arrepiento: engañar al fiscal Valdivieso para quitarle la copia de la indagatoria a Santiago Medina, cuando se la iba a entregar clandestina mente a los reporteros de Semana.

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Una chiva memorable.

La entrevista a las hermanitas Calle, testigos de la masacre en el cumpleaños de Gilberto Molina. Las encontré tomando aguardiente en una tienda mientras mis colegas esperaban en la puerta de la finca de la masacre.

 

¿Qué le gustaría aprender?

A dibujar, y tocar piano.

 

Por Redacción Cromos

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