> ¿Por qué es tan madrugador?
Porque al que madruga Dios le ayuda y a mí me ayuda a que rinda el tiempo.
> ¿Y también es trasnochador?
No, me acuesto a las 9, me levanto a las 4:30 y estoy en la oficina a las 5:40.
> ¿Y la gente le sigue el ritmo?
Sandrita, la secretaria que encontré aquí, es una patriota: viene a esa hora.
> ¿Qué hace para desconectarse de su trabajo?
Dormir.
> ¿En qué materia le iba mal?
Dibujo, pasé con tres raspado.
> ¿Qué extraña de Pasto?
Poder ir a almorzar a mi casa.
> ¿Y aquí no puede ir?
No, pero hay buenos corrientazos.
> Un truco para conservar la calma.
Tomar agua aromática. No son las mismas agüitas de Uribe.
> ¿Cuál ha sido su trago más amargo?
Cuando me amputaron la pierna, es lo más doloroso en la vida.
> ¿Cuál es su vicio?
Los he ido dejando. Dejé de fumar en La Picota, porque quería tener un buen recuerdo de ese carcelazo.
> ¿Qué ha querido comprar y no ha podido?
Soy de pocas compras. Vivo con lo esencial.
> ¿Qué lo obsesiona?
Cumplir, lograr resultados, ser efectivo.
> ¿A qué se va a dedicar cuando se pensione?
Me falta año y medio. Algo tengo que inventarme; si no, voy a envejecer a pasos agitantados.
> ¿En que quedaron los sueños del monte?
Están vivos, solo que ahora tengo más instrumentos para lograrlos.
> ¿Cuándo siente que mete la pata?
Cuando he peleado con gente que no debí pelear.
> ¿A quién no le pasaría al teléfono?
A estas alturas vivo sin rencores ni prevenciones.
> ¿Qué no le gusta de Bogotá?
Los trancones.
> ¿Cómo es la Bogotá de sus sueños?
La ciudad tiene muchas cosas buenas y los bogotanos no son conscientes: la tasa de homicidios más baja, la mejor educación, la vida cultural, el mejor sistema de transporte.
¿Cuál es su récord subiendo a Monserrate?
Hace seis años lo hacía en 40 minutos.
> ¿No extraña su puesto en la presidencia de la Santamaría?
¡Para nada! Los toros me dan pesar y me asustan. Si es por la adrenalina mejor me lanzo en parapente.
> ¿Qué opina de la imitación de La Luciérnaga?
A veces hablan mejor que Navarro.
> Un puesto soñado.
El único cargo que quise ya no lo puedo ocupar.
> Una deuda que no ha podido pagar.
Con la gente a la que le duele que hayamos sido guerrilleros. Tenemos que convencerlos de mirar hacia adelante, pero es difícil.
> Un gesto de independencia.
Estar aquí. Es la primera vez en 22 años que soy subalterno, me estoy acostumbrando.
> ¿Y cómo es Petro como jefe?
Inteligente, creativo.
> ¿Cuál es mayor defecto?
Soy muy acelerado.
> ¿Cuál es su mejor arma?
El diálogo.
> Una película para repetir.
El submarino amarillo, de los Beatles, y Fanny y Alexander, de Ingmar Bergman.
> ¿En qué gasta sin pensar?
En libros. En la librería soy un peligro.
> ¿Qué le falta aprender?
A tener buenas relaciones con los concejales.