Por: María Angélica Camacho.
Encontrará una fusión curiosa, pero maravillosa, y verá platos coloridos y exquisitos.
Ubicación: Carrera 12 A N° 83-98, en el corazón de la zona T, en Bogotá.
1. Ambiente
Dos pisos a su disposición. Al llegar, lo primero que vi fue la llamativa escalera amarilla, que invita a seguir y alejarse de la actividad nocturna de la Zona T. Al avanzar, uno se encuentra con espacios muy diferentes entre sí: paredes que parecen desgastadas, muros hechos en tablas, salas con la apariencia de containers… El ambiente es raro y divertido, ideal para ir en compañía de amigos y familiares.
2. Servicio
Henry, quien nos atendió esa noche, además de brindarnos un excelente servicio, nos aconsejó lo ‘obligado’ de la carta y, ciertamente, no se equivocó. La comida está en el tiempo preciso para que su cabeza no estalle de aguantar hambre y sus ojos no tengan que bailar, impacientes, al compás del reloj. No se preocupe si no le gusta el picante, ellos se lo quitarán a su plato.
Para el bolsillo:
Va a encontrar platos para compartir desde $29.000 hasta $49.000 y platos fuertes desde $23.000. Los cocteles desde $21.900.
3. Cocteles
Debo confesar que mi debilidad es el tequila, así que me dejé convencer por el ‘Frida en Miraflores’, una combinación de mezcal y syrup de eucalipto con gotas de angostura que me derritió. Existe una carta entera para escoger su coctel favorito, los hay de todo tipo.
4. La comida
Es un menú práctico, que está compuesto por tacos, quecas fritas, ceviches, sánguches y copas. De los platos que son para compartir, debería probar el Molcajete de chicharrón de mar, que, a parte de que está muy bien servido, es delicioso. Una de las gratas sorpresas de la noche fue el postre, una crema volteada de quinua. No suena apetitoso, pero le prometo que lo es.
Fotos: Daniel Álvarez.