En una reunión en el Congreso para analizar el problema, la actriz señaló que los estadounidenses saben que el problema existe en otros países como Camboya e India.
Sin embargo, “no se pueden imaginar que esté ocurriendo aquí mismo” en Estados Unidos, agregó. La protagonista de “Ghost” (1990) denunció que hay niñas estadounidenses que son compradas o vendidas en el país por gente que en muy raras ocasiones es procesada por ese delito.
“Es menos peligroso vender una niña que vender drogas” , aseguró. En la reunión, patrocinada por una organización de defensa de los derechos humanos, también participó una joven de 17 años que dijo haber sido empujada a la prostitución cuando tenía 11 años.
Durante la discusión del problema un funcionario del Departamento de Justicia dijo que tanto a escala federal como estatal centenares de personas han sido llevadas a la justicia, acusadas de promover el comercio sexual y la explotación de niños.
Sin embargo, Francey Hakes, coordinadora para la prevención de la explotación infantil, admitió que en esa lucha existe falta de coordinación por parte de las autoridades policiales y que el Departamento de Justicia está tratando de resolver el problema.