El mundo cabe en un dispositivo con conexión a Internet. En un mundo que en ocasiones da la sensación de cerrar cada vez más sus fronteras, existe un territorio en común que no necesita pasaportes para poder recorrerlo. Dicho territorio virtual es tan real como la vida fuera de los computadores y teléfonos inteligentes. Justamente el comercio electrónico es uno de los motores de su funcionamiento. Amazon y Mercadolibre son algunos portales que han enseñado al consumidor que no hay necesidad de moverse de un lugar a otro para hacerse con un producto.
El ahorro de tiempo, transporte, parqueadero e incluso unos pesos, son determinantes a la hora de optar por esta modalidad de consumo que en nuestro país apenas se está abriendo paso.
«El pago electrónico está cada vez más protegido contra el fraude, nosotros trabajamos de la mano con los portales y las pasarelas de pago para darle más confianza al consumidor», sostiene Victoria Virviescas, directora ejecutiva de la Cámara colombiana de comercio electrónico.
Payulatam es una plataforma de consignación virtual líder en Latinoamérica. Su gerente de mercadeo, Gabriela Acosta, trabaja de la mano con Directv, Open English, Lan, Éxito, Falabella, entre otras empresas, que ofrecen la oportunidad de pagar por sus servicios utilizando el mouse de una computadora. Cada peso o dólar que un cliente deposita en línea por un producto, Payulatam se asegura de administrarlo. «Comprar por Internet puede ser aún más seguro que dar la tarjeta de crédito a un vendedor en una tienda», afirma Acosta. «Nuestra plataforma de pago PayU cuenta con certificados como PCI-DSS, que es el máximo nivel de seguridad a nivel mundial, en el manejo de datos de tarjetas de crédito, asegurando que la información personal y bancaria no va a ser vista, capturada o manipulada por terceros».
Muchas veces el problema no es por timidez o desconfianza del comprador, sino por falta de información. «Hay gente que ni siquiera sabe que puede hacerlo, por eso trabajamos con radio, televisión y medios impresos para que conozcan la marca», explica Juan Pablo Ordóñez, subgerente de Dafiti, un almacén de ropa y accesorios en línea que opera en Colombia, México, Brasil, Chile y Argentina.
Sobre los precios que se barajan en el mercado electrónico, Virviescas y Acosta coinciden en que el secreto está en saber buscar y en calificación que dan los usuarios a los ofertantes. «Las marcas están ofreciendo precios competitivos para compras en línea, gracias a que ahorran costos de infraestructura, personal, inventario. Adicionalmente, el comprador está obteniendo grandes beneficios porque no tiene que hacer filas y puede ver tiendas, marcas y opciones al tiempo en su computador o dispositivo móvil, desde cualquier lugar y a cualquier hora del día».
Siendo este el panorama actual del comercio electrónico, ¿por qué no atreverse a hacerlo? Ya no hace falta tener un familiar en Estados Unidos ni salir del país para comprar lo que se vende en otras latitudes o en el supermercado de confianza.