«Una persona cazando cien besos en cada ciudad alrededor del mundo», así se define Ignacio Lehmann, un joven fotógrafo. Esta aventura comenzó en Nueva York de forma lúdica y natural, y dado el desafío que implica retratar besos espontáneos y la buena recepción que tuvieron sus primeras fotografías, Lehmann decidió salir a visitar diferentes ciudades del mundo y captar cien besos en cada una de ellas, siempre con la premisa de que fueran en la calle.
«Besar es buenísimo. Es una obviedad y puede sonar cursi, pero cuando uno da un beso, se siente mejor», asegura el fotógrafo frente al interrogante de por qué se sintió motivado a fotografiar besos.
¿Cómo lo hace? Lehmann tiene su propio modus operandi para esta peculiar caza: primero dispara su cámara y luego se acerca a las parejas para comentarles de su proyecto. Pero también hay algunas situaciones en las que Lehmann les pide a las personas que se besen para registrar ese momento único con hermosos paisajes de fondo. De esta forma, Lehmann recorrió plazas de ciudades como Tokio, Londres, Berlín, Cali y Buenos Aires y fotografió desde besos tiernos, sensuales y románticos hasta algunos más roqueros y jugados, entre parejas, entre padres e hijos, entre mascotas y sus dueños y hasta entre niños jugando.
«Fue un lugar especial para mí, como estar en otro mundo. Es algo muy distinto a lo que nosotros estamos acostumbrados y allá el contacto físico es muy limitado y no tan pasional como en Latinoamérica. Entonces, hacer esto fue un desafío muy grande, pero lo disfruté muchísimo», rememora. Fotos:Instagram.