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Mábel Lara: «Encuentro en el agua mi mejor calmante de vida»

“Soy sensible y con el paso de los años me he vuelto peor. Después de que pasé por una angustia existencial profunda, muy profunda”.

Por Mábel Lara

04 de marzo de 2016

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Mi vida cambió del cielo a la tierra, literalmente. Dejé el agitado ritmo de la capital, de las luces, de la televisión en directo, por apostarle a una vida más familiar, más pausada y más tranquila en mi Cali del alma. Aunque nací en Puerto Tejada, Cauca, he pasado toda mi vida en Cali y ahí tengo mis más grandes amores reunidos: mi mamá, mis abuelos, que son importantísimos en mi vida, mi esposo, que ahora es director de Telepacífico, mi hijo Luciano y los ríos. Sí, los ríos, esos que buscaba cada mes que viajaba de Bogotá para limpiarme de todas las energías que se me pegaban por mi trabajo, por las noticias, por la realidad del país, esas energías que muchas veces me pesaban y no me dejaban sentirme libre. 

Porque yo encuentro en el agua mi mejor calmante de vida. Porque incluso, estando en mi casa en Bogotá, ponía agua debajo de la cama, para recordar su poder y la fuerza de la naturaleza sobre nosotros.

Soy católica, aunque no muy buena practicante. Para mí la espiritualidad no es ir a congregarme dentro de una iglesia y dentro de un culto. Es saber que si yo actúo mal, mal me va a ir. Saber que si yo doy la mano, a mí me van a dar la mano, saber que si uno reconoce de verdad, con los pies en tierra y con humildad, con cabeza baja, la vida le recompensa. Eso es realmente para mí la espiritualidad, reconocer que hay algo o alguien por encima de los seres humanos. Y esa es la lección de vida que quiero darle a mi hijo. Esta fue otra razón poderosa que tuve para volver a la Sucursal del Cielo: que Luciano viva el ejemplo de su abuela y sus bisabuelos respecto a la fe. Más adelante él decidirá el camino espiritual que quiera. Pero creo firmemente que enseñar con el ejemplo es importante en esta etapa de su vida. Y acá, en mi nuevo hogar, tengo todas esas herramientas y figuras espirituales que necesito para apoyarme.

Creo en Dios. En mi Dios. A mi manera.  Mi ritual diario es agradecer. Todos los días de mi vida saco tiempo para él. Me gusta hablarle y sobre todo darle gracias por lo que tengo. Eso también me ayuda a mantener mi energía y buen ánimo. 

No voy tanto a misa como mi mamá quisiera, pero soy testimonio firme de que creer en algo es importante. Soy sensible y con el paso de los años me he vuelto peor. Después de que pasé por una angustia existencial profunda, muy profunda. De no saber qué hacer, si quedarme en Bogotá o venirme para Cali. Puse todos los puntos sobre la mesa: mi hijo Luciano, de dos años, que está pasando por una etapa difícil, mi familia que está en Cali, y que son mi polo a tierra. Mi trabajo en Caracol Noticias y Blu Radio, donde también quería cambios, me arrodillé y oré. Se los cuento como testimonio de mi vida, le dije: Señor, muéstrame el camino, dime qué hago, no puedo más. Y al otro día se dio todo, tomé la decisión, me hicieron una propuesta laboral y dije me voy. Mi Dios me solucionó todos los problemas.

Ahora estoy empezando una nueva etapa de mi vida, no sé cuánto dure. Tal vez un año o dos. Pero tengo la certeza de que mi familia y el agua que rodea Cali, siempre van a estar ahí para darme la paz y la energía que necesito para seguir adelante y ser feliz.

 

Periodista y presentadora

1. “Dejarme el pelo crespo y meterme al agua son de las cosas que hago para sentirme libre y limpia”.

2. “Creo en Dios. En mi Dios. A mi manera.  Mi ritual diario es agradecer. Todos los días de mi vida saco tiempo para él”.

 

 

Foto: Andrea Swarz.

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