Edad: 36 años
Profesión: Arquitecta y presentadora
Casada con: Simón Brand
«Al casarme, renuncié a mi trabajo en noticias, en radio, a mis campañas, a la agencia de modelaje. Y a estar cerca de mi familia. Estaba loca, loca de amor, porque con Simón tuve un noviazgo a larga distancia. Él vivía en EE. UU. Creo que lo vi seis veces antes de casarnos.
»Por eso digo que con él me pude haber ganado un paquete chileno y me gané la lotería. No sentí el cambio cuando me casé y me fui. Fue un respiro. En Colombia, trabajaba de 5:00 a.m. a 11:00 p.m., sin parar. Me olvidé de mí.
»Al principio sentí que vivía un buen respiro y cuando me buscaban para proyectos, los rechazaba. Pensaba: “no se queje, nadie la obligó”. Me tocaba darme el lapo y decir no. Irme a Los Ángeles fue una decisión racional, llena de amor.
»La nuestra es una relación con muchos espacios de tiempo. Él viaja a producir videos o comerciales, mínimo una semana. Y yo, igual, con alguna campaña. Estos tiempos son normales para nosotros. Confieso que me gusta la soledad, sentir que se va y que me hace falta. El hecho de que viajemos, así sea por cinco días, siempre nos da la oportunidad de recrear un plan para reencontrarnos.
»Eso sí, mi trabajo nunca va a estar por encima de mi familia. ¡Nunca! Desde que tuve los niños, pienso mucho cuando me ofrecen algo y con Master Chef fue una especie de conjunción de energías. Creo mucho en esas señales. Todo llega en su momento: siempre he sido fanática de Master Chef, a Simón le gustan los programas de cocina y cuando llegó la propuesta, dijimos “Wow. ¡El formato me llama!”.
»Simón me dijo: “Hace diez años dejaste todo por mí, tu casa, tu familia, tu trabajo. Me encargo de la familia. Este formato es el tuyo”.
»Todo fluyó, aunque implicó una logística grande. Estamos superconectados».
Foto: César Balcazar