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«No hay mal que por bien no venga», Paola Turbay

Entre el Festival de Cine Independiente de Bogotá, Indiebo, y su línea de belleza 24/7, la empresaria pasó por nuestra tómbola.

Por María Angélica Camacho

11 de mayo de 2016

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Paola Turbay está promocionando su línea de belleza desde noviembre del año pasado. El ritual de belleza es de cuatro pasos, limpiar, nutrir, hidratar, proteger y tiene un secreto para perfeccionar. Esta rutina solo les tomará a las mujeres 15 minutos en la mañana y en la noche. Hablamos con ella y esto nos contó:

 

¿Qué te pone a comerte las uñas?

Las películas de suspenso.

 

Tu mayor acierto

Alejandro, mi marido.

 

Una clave para el trabajo

La puntualidad, sorprender con una milla más y ser capaz de reinventarse.

 

Un héroe

Justin Trudeau, Primer Ministro de Canadá.

 

Un dicho

“No hay mal que por bien no venga”

 

 

 

¿Qué te pone la piel de gallina?

IndieBo y el talento excepcional que ya pasa al borde de lo genial.

 

Un agüero

Desafiar los agüeros. Yo voy en contra de todos por agüero.

 

¿Qué te quita el sueño?

Lo único que lo ha hecho es el festival IndieBo y mis hijos.

 

¿Qué te falta por hacer?

Me falta hacer teatro, recorrer el mundo y desarrollar un proyecto que se llama Huertas urbanas, que es uno de mis sueños.

 

¿Qué coleccionas?

Nada, por principio no acumulo y tampoco me amarro a nada.

 

Un pasatiempo

Las plantas, la jardinería o el cine de otros países.

 

 

 

¿Qué es lo mejor que sabes hacer?

Resolver, yo soluciono lo que sea y doy resultados.

 

Un defecto.

Soy muy mala para delegar funciones.

 

Un motivo para celebrar.

Todos los días hay que celebrar la vida.

 

¿Para qué no eres buena?

Cocinar, porque tengo déficit de atención y hacerlo sin un libro me queda muy mal. 

 

Un plato.

La comida hindú.

 

Una inspiración.

Saber que uno si puede generar cambio, que uno si puede impactar a la gente.

 

¿A qué le tenías miedo cuando pequeña?

A los espíritus que estaban en el closet o debajo de la cama. Cuando me subía casi que me tiraba porque sentía que me iban agarrar y a tirar por debajo.

 

Una canción para bailar.

Una salsa. Mi preferida para bailar es Micaela.

 

La última vez que lloraste.

Cuando se fue mi hija Sophia, lloré emperrada. Me dio muy duro.

 

¿A quién no soportas?

Me cansa la falta de autenticidad y la lambonería.

 

¿Qué momento borrarías de tu vida?

Ya no me acuerdo de ese momento, ya lo borré.

 

 

 

¿A qué te enfrentaría por sus hijos?

A la muerte, a lo que sea. Uno de mamá saca esa leona.

 

Una deuda.

Un vestido que le debo a Jorge Duque y no me ha querido decir cuánto le debo.

 

¿Qué te hace llorar?

La injusticia. Me pongo a llorar como una niña cuando me juzgan o malinterpretan algo que yo hice. También, que piensen que yo soy capaz de abusar de algo.

 

¿Por qué no ejerciste la psicología?

Solo en mis prácticas, hice un año de clínica en la Cardioinfantil. Y sí la uso todos los días, así no la esté ejerciendo.

 

Fotos: Daniel Álvarez. (@daniel.alvarez9)

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