El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

«Resulta más difícil asumir los fracasos, cuando no se tiene control total del ego», Andrea Serna

El éxito según esta presentadora está en la perseverancia, fuente de sus más grandes aciertos.

Por Mónica Diago

24 de noviembre de 2016

PUBLICIDAD

 

 

Rápidamente Andrea Serna puede definir cuáles son los libros que han acompañado su camino al éxito. Dos de tantos. El legado de Mandela, 15 enseñanzas sobre la vida, El amor y el valor, del estadounidense Richard Stengel y Llenando espacios, del colombiano Juan David Aristizábal. “El primero relata todas las enseñanzas que le quedaron al autor después de pasar mucho tiempo junto al líder surafricano, pues fue quien le ayudó a corregir su biografía. Está centrado en el liderazgo y la importancia de motivar desde atrás. Es decir, impulsar un equipo para que consiga metas claras, sin necesidad de ser uno mismo el que se lleva todo el crédito. Y el segundo libro reúne los testimonios de líderes sociales que trabajan por Colombia, abordando situaciones de éxito y fracaso, porque en toda carrera hacia la realización hay obstáculos”, dice.

 

 

Ella ha hecho frente a las adversidades con perseverancia y positivismo. Los inicios de su carrera estuvieron marcados por largas jornadas laborales donde no solo tenía que presentar; también se sentaba a editar sus notas, hacía trabajo periodístico a cualquier hora. Estaba dispuesta a sacar algunas horas de su tiempo libre. Su pasión le permitía entender el sacrificio como parte orgánica del camino. Confiesa que en un principio resulta más difícil asumir los fracasos, porque no se tiene control total del ego, menos en un trabajo tan mediático, donde muchos validan lo que haces o, por el contrario, lo critican. Con el paso del tiempo fue aprendiendo que ante los errores y dificultades que se presenten en cualquier ámbito de la vida, la respuesta debe ser la aceptación de las situaciones, para recuperarse y seguir adelante. 

 

 

 

 

Actualmente tiene una visión más madura del caos. “Hoy en día soy consciente de que intento hacer mi trabajo de la mejor manera, impecable y con todo el respeto que se merece el equipo que me ha escogido como la persona idónea para comunicar su mensaje. Si dentro de estos parámetros algo no funciona, reconozco que me entrego, acepto las situaciones, evalúo qué pudo haber sucedido, si tiene que ver con alguna decisión que yo tomé y pongo en práctica las enseñanzas para la siguiente oportunidad. Ya no siento esa frustración que podía sentir cuando estaba empezando mi carrera. Hoy todo lo veo con libreta en mano, intento corregir en la próxima situación. Paso la página rápidamente”, afirma.

 


El positivismo es otra de sus armas frente a los obstáculos. Presenta una tendencia especial a revisar las situaciones desde un punto de vista amable, antes que derrotista. Visualiza siempre sus proyectos con un final feliz y encomienda cada nuevo camino a los ángeles, especialmente a San Miguel arcángel. “Él y San Gabriel son mis aliados eternos. Les mando trabajo todo el tiempo, les tengo una fila de gente que requiere también su protección”.

 

 

Definir el éxito


 

“Todo eso que va sucediendo mientras trabajas con disciplina, entrega, pasión y determinación; esa consecuencia natural que llega cuando te planteas unas metas sin buscar necesariamente el reconocimiento, eso es éxito para mí”, cuenta Serna.


 

En el plano personal lo ha entendido. Pone en práctica todas las lecciones que le ha dado la vida. Evolucionar, evitar la indiferencia frente a las realidades y los errores. En el ámbito profesional lo descubrió a medida que se fue alejando de la ansiedad de los primeros años, pues siempre estaba tan expectante frente a lo que sucedería después, que no podía disfrutar los pequeños logros que alcanzaba. “Empecé a percibir que mi trabajo y mi método estaban funcionando cuando salí de Noticias RCN y empecé a presentar programas de gran formato para el canal. Ahí entendí el reconocimiento que tenía, pues entré a trabajar en proyectos de mayor responsabilidad. Tener un equipo que confía en ti es sinónimo de éxito. Toda la preparación y el camino que recorrí funcionó para llegar a ese punto que consideraba inalcanzable”, apunta.

 


Referirse al éxito la confronta, pues no es una mujer que se ufane. De hecho, no siempre se ha sentido exitosa. Reconoce que ha habido momentos en que algunos de los aspectos de su vida no estaban del todo alineados en este camino, pero actualmente está en un buen punto. Su familia y su profesión pasan por una situación ideal. Su rol de mamá ha transformado sus prioridades, incluso ha hecho que por muchos momentos se olvide del reconocimiento, para convertirse solo en la mamá de Emilia y meterse en su mundo de juegos y fantasía. Ya no se percata de las miradas constantes de los transeúntes de un centro comercial, pues cuando está con su hija su atención es para ella. Sin embargo, está dispuesta a regalar una foto, una firma o una sonrisa a los seguidores que se le acercan. 

 

 

 


Su esposo es su consejero, su apoyo. Las decisiones importantes pasan por él. “Es mi asesor. Es un hombre exitoso, confío  en su visión. Entiende mi trabajo, mi forma de actuar y, a pesar de que siempre lo busco a la hora de decidir algo trascendental, con él siento mucha libertad. Mi reconocimiento no es un obstáculo en la relación, las cosas fluyen perfectamente. Él no tiene inconveniente con mi trabajo porque lo comprende. Es un coequipero que además disfruta esta profesión entretenida que tengo. Celebra cuando ve que me suceden cosas maravillosas y está presente en instantes difíciles”, cuenta la presentadora.

No ad for you

 


Este 2016 se enfrentó a un nuevo reto laboral. Forma parte del equipo creativo que definirá algunos cambios del Concurso Nacional de Belleza. Estará frente a las cámaras y también detrás de ellas. Ahora alterna este oficio con los preparativos de la Teletón 2017, actividad que lidera, junto a otras tres figuras públicas, y que la motiva a seguir empleando su fama en acciones de responsabilidad social, especialmente en aquellas que involucran niños. “No suelo usar el éxito para algún fin inapropiado; es decir, no me saltaría la fila de un banco o cosas por el estilo, pero considero que el reconocimiento me sirve para apoyar causas. Me siento bien cuando puedo direccionar una ayuda a un grupo poblacional, como en el caso de la Teletón. No podemos desconocer que las figuras públicas logran objetivos sociales importantes gracias a ese reconocimiento mediático”.

 


Andrea Serna, una de las presentadoras que más seriedad y profesionalismo les imprime a los mensajes que comunica a diario en radio, televisión, redes sociales y eventos, considera que la fama puede hacer daño cuando se desdibuja, cuando se da paso al peligroso ego. “El reconocimiento lo debes recibir como un aplauso que disfrutas cuando llega, pero cuando es tu ego el que se crece, estás yendo por el camino equivocado”, finaliza.

 

 

 

Fotos: Andrés Oyuela

Temas:

Ver todas las noticias