Siento una devoción especial por Santa Marta, porque me acompañó en el momento más difícil de mi vida. Ella, que es la patrona de los imposibles, es mi amiga y compañera fiel.
Soy devota y tengo una vida espiritual profunda, de la que me siento orgullosa.
La enfermedad de mi papá Edgar Plazas, quien sufre de cáncer, ha sido muy compleja, y para entenderla y asumirla como debe ser, mi fe me ha ayudado mucho, me ha hecho más cercana a mis devociones.
El momento más sobrecogedor de mi vida espiritual fue en mayo de 2013, cuando tuve la oportunidad de conocer al papa Francisco en El Vaticano. Yo era la secretaria privada de la Presidencia y asistí a la ceremonia de canonización de la Madre Laura. No paré de llorar de la emoción. Es una sensación que las palabras no alcanzan a describir. Estar cerca del Papa fue muy conmovedor.
Desde entonces llevó en mi billetera una estampita que él mismo bendijo para mí. La cuido como un tesoro.
En mi bolso, siempre cerca de mí, están la medalla de Santa Marta y una pequeña cruz de madera, que alguien muy especial me regaló y a la que le tengo mucha fe.
«Soy devota y tengo una vida espiritual profunda, de la que me siento orgullosa».
Y en mi oficina me acompañan una imagen de la virgen de Santa Marta y una camándula. Siento que la vida espiritual hace parte de todos mis escenarios y roles, el público y el privado, por eso cuando me preguntan por mi pareja o por qué no me he casado, o que cómo hago para llevar este cargo, respondo: “Estoy casada con el Instituto, y quien me da fuerzas es Dios”.
No soy mamá, tengo una sobrina que adoro con toda el alma y que se llama Mariana, como la Virgen María. Cuando me preguntan por mis hijos, respondo que sí tengo, que son 16 millones de pequeños a los que atendemos a través del Instituto y por los que siempre le pido ayuda a Dios.
Siempre les digo a mis colaboradores que los recursos de los niños son sagrados para la institución y que Diosito nos tiene que ayudar mucho y darnos mucha fuerza para trabajar por ellos.
Belén era el santuario que soñaba conocer, la cuna de Jesús, ya tuve la oportunidad de hacerlo y estoy infinitamente agradecida con la vida por haberme permitido este valioso privilegio. La vida es generosa conmigo.
Mis expresiones de fe las asumo y las expreso aceptando la voluntad de Dios. Solo Él sabe porque y para qué suceden las cosas.
Foto: Cortesía Revista Jet-Set.