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“Todos podemos transformar el cuerpo”, José Arango S.

Especialista en Medicina Deportiva, U. de A. - Médico del DIM y de la Selección Colombia Sub-20

Por José Arango S.

13 de abril de 2015

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Lo primero que debe tenerse en cuenta al momento de decidir emprender una rutina deportiva, entre muchos aspectos, es el estado de salud y los objetivos que se quieren alcanzar.

Todos podemos transformar el cuerpo, definitivamente sí.  Lo que no podemos hacer todos es tener cuerpos esbeltos o de modelo. El ideal es un cuerpo dentro de los parámetros normales de peso, ajustado a la estatura y con una composición corporal adecuada para nuestra edad. En resumen, un cuerpo saludable.

Hay dos aspectos muy importantes a tener en cuenta para lograr una figura fitness o un cuerpo saludable. El primero, la reducción de peso con base en porcentaje de grasa. Y se logra con ejercicio cardiovascular de tipo aeróbico, como bicicleta, natación, aeróbicos, elíptica, trote spinning o rumba. Y dos, el fortalecimiento de los principales grupos musculares, en brazos, piernas y tronco, que mejorará no solo la fuerza, sino que le dará mayor tonicidad al músculo. Un porcentaje de grasa bajo y un aumento en la fuerza y en el tono garantiza un cuerpo fitness.

No todas las personas pueden marcar su cuerpo. Pueden, sí, tener una reducción importante en el porcentaje de grasa, lo que lleva a una transformación corporal. En la medida en que el porcentaje de grasa sea más bajo y el de masa muscular más alto, se podrá marcar el cuerpo. Desafortunadamente no todos pueden, porque la reducción en el porcentaje de grasa tiene un límite determinado de forma genética. 

Para la marcación del cuerpo y definición muscular, tienen más ventaja los hombres, porque por genética tenemos un porcentaje de grasa menor que el de las mujeres, independiente de la edad o del trabajo físico. Por ejemplo, una mujer deportista de alto rendimiento puede llegar a un 10% de grasa corporal, mientras que un hombre tiene entre 5 y 7%.

No recomiendo dietas estrictas con reducción intensa de la ingesta calórica, que ponga en riesgo la vida y hasta la salud de la persona. Tampoco, programas de ejercicio de alta intensidad para personas que no están bien entrenadas. El error más grave que se comete es pensar que en los primeros días o semana de actividad nos vamos a desatrasar del ejercicio que hemos dejado de hacer en semanas, meses o años.

Más que una dieta, mi recomendación  es cambiar la disciplina a la hora de comer. Con esto quiero decir, no comer a deshoras, consumir las cantidades adecuadas y, lo más importante, seguir una dieta completa y balanceada, con todos los nutrientes.

Guardando las proporciones, una dieta adecuada y un programa de ejercicio aeróbico a una frecuencia determinada durante muchos años, aseguran el secreto de la eterna juventud.

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Los beneficios a largo plazo serán: reducción de muerte por cualquier causa, principalmente enfermedad cardiovascular, cerebro vascular, muerte por cáncer, enfermedades derivadas de la presión alta, diabetes, sobrepeso u obesidad, ampliamente confirmado por estudios en poblaciones amplias.

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