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Cambios geográficos con niños

Ir a vivir a otra ciudad o a otro país implica cambios sustanciales en la vida de las personas. Aunque los niños suelen adaptarse con facilidad, también sienten las consecuencias de un traslado. Prepárelos para que la mudanza de ciudad ocurra de la mejor manera.

Por El Espectador

07 de marzo de 2013

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Es lógico que a menor edad los niños se adapten con más rapidez a los nuevos entornos. Generalmente, los bebés hasta los dos años no suelen manifestar cambios significativos con el cambio de una ciudad porque su bienestar está estrechamente ligado a la compañía de sus padres o acudientes. Luego de los tres años, los menores ya están en capacidad de percibir los cambios de las situaciones, una mudanza es un acontecimiento al que hay que prepararlos y, así, conseguir que se adapten al nuevo lugar: “Así como en un adulto los cambios pueden generar angustia, en los niños ocurre igual. El adulto suele tener más herramientas para adaptarse, en cambio a los niños les puede costar un poco más el proceso de cambio”.

Explica la psicóloga Ana María Mejía.

Este tipo de situación trae en los pequeños cambios radicales en su historia de vida. En un mismo evento cambian de ciudad, de vecinos, de barrio, de ambiente, de colegio y de amigos. Esto hace que el proceso emocional y afectivo sea especialmente delicado: “La adaptación puede ser difícil, debido a los vínculos afectivos que el niño ha construido durante su vida escolar”, explica la psicóloga. Los sentimientos de apego que se generan deben ser manejados adecuadamente para que en la nueva etapa no manifieste consecuencias como bajo rendimiento escolar y poca socialización frente al cambio de vida.

•La comunicación: un asunto vital. Brinde toda la información que le sea posible al niño sobre los nuevos planes. Tiempo de duración de la temporada, si es definitivo, datos geográficos, ubíquelos a través de un mapa y muéstrele fotografías.

•Comparta actividades con los niños en el nuevo lugar.

•Recorra junto a ellos los nuevos espacios y ayúdelos en el proceso de reconocimiento y familiarización.

•Trate de contar todo como si fuera una aventura. Para los niños, los cambios son positivos siempre y cuando traigan alegría y nuevas experiencias.  

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