Sus defensas, su esquema motor y sus habilidades cognitivas comienzan a desarrollarse para acoplarse a su nuevo entorno.
Las vacunas, seguro de vida
Para evitar las molestias que algunas veces se presentan después de la aplicación de las vacunas, se pueden poner pañitos de agua tibia en el lugar donde fue pinchado.
Amamántalo inmediatamente después de ser vacunado. Esto le ayudará a reducir el dolor y a calmarlo, gracias al contacto piel a piel y al sabor dulce de la leche materna, que le brindará una sensación de bienestar.
Algunos bebés presentan reacciones adversas a las vacunas, como fiebre y molestias. Consulta con tu pediatra sobre la dosis de acetaminofén apropiada para su edad y peso.
Colombia posee uno de los más completos programas de vacunación de Latinoamérica: el PAI -Programa Ampliado de Inmunización-, del Ministerio de Salud. Sigue, estrictamente, el cronograma y el esquema de vacunación nacional, sin saltarte ninguna vacuna.
Algunas vacunas generan mayores reacciones que otras; por eso, pregúntale al pediatra.
Hábitos y rutinas, educando desde el primer día
Hay que dedicar tiempo a hablarle y cantarle, fijándose en que el bebé vea la cara de su interlocutor. Eso le ayudará a desarrollar el lenguaje. Todos aprendemos por imitación.
Háblale claramente. El bebé necesita reconocer las palabras para repetirlas. Evita pronunciar a ‘media lengua’.
Es necesario crear una rutina. Llevarlo a dormir a la misma hora, a comer en el lugar indicado para ello y con horarios preestablecidos le brinda organización mental y le ayudará a entender su día a día.
Aprende a controlar su temperatura. Muchos bebés no logran dormir, no porque sientan frío -contrario de lo que creemos-, sino porque están demasiado abrigados y se sofocan, se incomodan y se evita que concilien el sueño.
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