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El peligro de imitar a mamá

Las posturas extremas de algunas madres en torno de la delgadez y del estricto control sobre la dieta de sus hijas las afecta. ¡Atención!

Por Redacción Mi Bebé

22 de septiembre de 2016

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Una mamá que piensa que, con una figura delgada se alcanza  el éxito, que el sobrepeso es lo peor que le puede pasar a alguien y que vive obsesionada con la idea de cuidarse en todo lo que come, es una mamá que, en vez de inculcar hábitos saludables, transmite un mensaje erróneo, en el que agrede la salud y la autoestima de su hija.

 


 “Cuando una madre, desde muy temprano, impone hábitos de alimentación estrictos (ya sea porque se limitan las porciones o se evitan ciertos grupos nutricionales, como dulces, carbohidratos o fritos), existe la posibilidad de que su hija, como represalia,  ingiera en exceso, a escondidas, todo aquello que ha sido previamente prohibido o, por el contrario, adquiera un patrón aún más estricto de restricción”, explica la psiquiatra Natalia Mayor. La profesional advierte que toda postura extrema conlleva a un incremento o a una disminución excesiva del peso, a veces, motivados por la ansiedad que genera la ‘filosofía’ de mamá.

 

 

¿Cómo lograr el equilibrio?


Para no caer en extremos, recuerda que una alimentación saludable implica que tú y toda tu familia incluyan, en su dieta diaria, todos los grupos de alimentos. No pierdas de vista que los niños, sin importar su edad, deben tener una alimentación balanceada para favorecer su desarrollo.

 


No olvides que la realización de ejercicio de forma equilibrada implica pensar en la salud  física y emocional, más que en la figura. No caigas en extremos y ten presente que las rutinas y las actividades deportivas deben ser consecuentes con la edad de tus hijos.

 

Desde temprano, fomenta en tu hija la admiración por su cuerpo, por su vitalidad  y su capacidad para realizar ejercicio o lograr metas deportivas. Esto fortalece la autoestima. 

 

 

De la mano de los expertos


Cuando la situación ha sobrepasado los límites y existe un trastorno alimenticio por parte de la madre o de la hija, es necesario buscar ayuda profesional desde distintas disciplinas, como la psicología, la psiquiatría y la nutrición. “El tratamiento implica erradicar una serie de creencias, emociones y comportamientos irracionales que existen con respecto al cuerpo, la comida y el peso a través de la exposición a lo considerado realmente saludable.

 

También es importante incluir la parte médica dentro del tratamiento pues, de todas las enfermedades mentales, estas generan riesgo de mortalidad. ”, explica la doctora Mayor. 

 

 

Consejo Mi bebé 

 

Es fundamental que en casa se estimule una actitud positiva y sana frente a los alimentos que se consumen, para evitar que padres e hijos caigan en extremos que pongan en riesgo la salud.
 

 

Foto: Istock. 

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