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Guía para montarse en un avión con un bebé

Los niños se aburren rápido. Además, son demandantes: hay que alzarlos, vigilar lo que se meten a la boca, cambiarles el pañal… Cuando a todo esto se le suma un vuelo, del que no hay escapatoria, vale la pena ir bien preparado.

Por Natalia Roldán Rueda

07 de julio de 2019

Ilustración: Getty.
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Desinfecte todo Al abordar, saque los pañitos húmedos y limpie los asientos, la bandejita, los ventiladores…  Los aviones son nidos de bacterias y no querrá tener a su hijo enfermo al segundo día del paseo.

Lleve detallitos para sus compañeros de puesto Si el bebé llora sin parar  o si llega un cambio de pañal oloroso, ellos serán más comprensivos después de recibir unas galleticas o unos chocolates.

Invite familiares Los abuelos y los tíos estarán felices de pasar tiempo con el bebé y les darán placenteros momentos de descanso.  

Lleve una bolsa de trucos Aunque siempre haya alejado a su hijo de las tabletas, es lo primero que tiene que empacar. Lleve libros, sonajeros, títeres y muñequitos plásticos que pueda morder hasta quitarles las orejas.  

Considere el portabebés Será la manera más cómoda de llevar al niño en el aeropuerto, con el check in, las maletas y los desplazamientos. Si el bebé se duerme de esa manera, matará dos pájaros de un solo tiro.

Prepárese para todo Lleve pañales de más, pañitos húmedos, mudas, cobijas, juguetes, comida… Y no olvide averiguar qué puede llevar en la cabina, muchos aeropuertos restringen los líquidos.

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