Para la edición de noviembre de la más famosa revista de moda en su versión, Vogue Paris, Gisele Bündchen se quita toda la ropa. El resultado: una producción fotográfica de primera categoría, algo usual para la publicación.
En esta ocasión, la responsabilidad de las imágenes estuvo bajo el mando de la popular e icónica pareja de holandeses Inez van Lamsweerde y su novio Vinoodh Matadin, reconocidos por el manejo de fotografía digital de moda. Hace cerca de dos décadas que Inez y Vinoodh trabajan juntos y al mismo tiempo son compañeros sentimentales.
La portada parece dar una idea contraria a lo que se encuentra en el interior de la revista: cada foto viene premiada con dos Gisele, una desnuda con tan sólo un par de tennis Adiddas y medias blancas, la otra Gisele interpreta a una mujer dominante, feroz, atrevida y muy sexy. Mientras que la tapa, esa primera foto que vemos antes de comprar una revista, es mucho más sobria y clásica.
Las fotos hablan por sí solas.