A lo largo de la historia, el rol de la mujer ha ido evolucionando, convirtiéndose poco a poco en lo que es hoy en día: un género libre, capaz de decidir y vivir como lo desea. Para llegar a este punto, se han desafiado los estándares “impuestos”, siendo uno de ellos la manera de vestir.
“La búsqueda de la equidad se efectúa en diferentes aspectos, permitiendo que algo tan común como la ropa funcione para expresar nuestra individualidad y postura ante la sociedad. Por ello, algunas prendas se han convertido en íconos de la liberación femenina”, expresó Rocío Cardosa, project manager de Adopta un Man en Colombia.
Bajo esta línea te compartimos tres de las prendas más icónicas que han contribuido a cambiar la historia de la mujer:
Los pantalones
Esta prenda, que es la favorita de muchas, durante siglos fue exclusiva de los hombres, por lo que imaginarlos en el cuerpo femenino parecía casi imposible. Sin embargo, mujeres como Amelia Bloomer, una defensora estadounidense de los derechos de las mujeres, decidieron cambiar eso. En 1850, Amelia popularizó el bloomer, pantalones bombachos que podían llegar a la rodilla o tobillos. Años más tarde, Coco Chanel hizo lo mismo con los pantalones como una pieza de moda.
El bikini
A pesar de que existen mosaicos antiguos que muestran a mujeres de la Antigua Roma en atuendos similares a un bikini, el traje de baño como prenda moderna se utilizó por primera vez en 1946 en una piscina en París. Su modelo: la bailarina Micheline Bernardini. En su época, llegó a ser señalado como algo “pecaminoso” y de “baja moral”, por lo que no logró popularizarse hasta los años sesenta, gracias a los movimientos feministas que luchaban por la libertad de mostrar su cuerpo.
La minifalda
Esta prenda, que para muchas simboliza el empoderamiento femenino, la vimos por primera vez en la bailarina Josephine Baker, quien diseñó una falda de plátanos ficticios para usar en sus presentaciones; 20 años después el artista Earle K. Bergey le dio la bienvenida oficial en sus ilustraciones pin-up.