Esperó pacientemente su oportunidad. En Ciudad del Cabo tuvo que ver desde el banco cómo el empate ante los franceses resultaba siendo el punto de partida de Uruguay en la Copa del Mundo y Óscar Washington Tabárez, con la sabiduría propia de El Maestro supo cuándo convertirlo en uno de sus alumnos preferidos.
Y es que desde que Édinson Cavani diera clase contra Sudáfrica en Pretoria, no soltó la titular celeste y el 7 fue número fijo entre los 11. Pasaron mexicanos, surcoreanos, ghaneses y ahora Holanda probará al delantero, quien, a diferencia de los otros puntas celestes, Diego Forlán y Luis Suárez, no sabe aún lo que es festejar en Sudáfrica 2010.
Aún así, este martes vuelve al estadio Green Point y podrá pisar su césped por primera vez, en un estreno que puede terminar siendo final: la del domingo en Johannesburgo. A Uruguay le falta poco para buscar el tricampeonato y al del Palermo el gol, es cierto; pero le sobra voluntad y eso vale tanto o más.
¿Qué le produjo más éxtasis, el penalti que desperdició Ghana o el que convirtió Abreu para llegar a semifinales?
Creo que el penalti que tiró afuera Asamoah, porque la definición por penaltis era lo último, la culminación de todo este trabajo, el gran esfuerzo que habíamos hecho para adelantar este lindo proyecto, así que la manera más justa de definir ese encuentro tan peleado contra Ghana era por esa vía y no antes, así que Dios es justo y nos demostró que merecíamos una oportunidad más.
¿Lo que vive ahora se compara con haber sido goleador de las juveniles de Uruguay o con su traspaso al fútbol europeo?
Todo eso ha sido lindo y especial, pero esto, la verdad, no tiene comparación, ya lo he dicho varias veces y nunca me cansaré de repetirlo, que desde que estoy en la selección, estos son los mejores momentos de mi carrera y le doy gracias infinitas a Dios por haberme puesto en esta selección, en este grupo maravilloso y en este momento inolvidable en Sudáfrica 2010.
¿Alguna vez imaginaron estar tan cerca de la gloria?
Estamos ahí, cerquita, a sólo dos partidos de lograr algo histórico y trataremos de dar lo máximo, como lo hemos venido dando desde el primer partido, porque ahora soñamos mucho más que antes.
¿Esperaban a Brasil en vez de Holanda en Ciudad del Cabo?
Acá no se trata de preferencias, y vamos a enfrentar a los holandeses de la misma manera en que hemos afrontado cada partido acá: como una verdadera final, porque eso son en realidad, y si algo tenemos claro es que para ganar un Mundial debemos superar a los mejores, ya disfrutamos con nuestra gente.
¿Y a cobrar de paso revancha por el fútbol suramericano?
Yo creo que sí, esa es la gran ilusión que tenemos. Suramérica ha cumplido con el fútbol mundial llegando a las últimas instancias, metiendo a cuatro de sus selecciones entre las ocho mejores, y eso es un orgullo.
¿Ser los únicos latinos aumenta la responsabilidad?
El compromiso es con nosotros mismos, así ha sido siempre, y trataremos de dar lo mejor y algo más para superar a una de las mejores selecciones del Mundial, como es la holandesa, y, de hacerlo, nos daría muchas más fuerzas hacia la final, que es nuestra ilusión.
Ya marcaron Diego Forlán y Luis Suárez, ¿le inquieta no haberlo hecho hasta ahora?
No, porque acá no se trata de quién meta los goles, sino de que Uruguay gane, y eso me hace más feliz que cualquier cosa. Obviamente, uno como delantero quiere anotar, es normal y deseo hacerlo, no una, sino muchas veces en el Mundial.
Qué tal que sea el gol del título…
(Risas) Ojalá, sería lo más grande que me podría pasar, pero con que aparezca en el momento justo, estará bien.