De la tranquilidad del pasado monte, de su hermosura y silencio, llegué al caos, la polución y el ruido. Me encontré con que el tráfico aéreo estaba restringido debido a que estaban bajando la llama olímpica de la cima del Everest.
Y para evitar disturbios y la aparición en los medios de banderas de Free Tíbet, fueron cancelados los accesos regulares a los campamentos. Decidí contratar un helicóptero que me llevó directo desde Katmandú a la base.
El 10 de mayo a las 10:00 a.m. aterricé en el campamento Hillary, situado a seis horas de camino del base. Caminé por una morrena muy árida entre cañones montañosos hasta llegar a los 5.600 metros, donde está este campamento. Planeo hacer mi incursión hacia la cima el 19 de mayo.