Voy a extrañar la fiesta de las finales. Sentiré un gran vacío porque nos habíamos acostumbrado a participar en esta fiesta: en los nueve torneos anteriores que ha disputado Equidad, desde que ascendió en 2006, ha clasificado en siete oportunidades, con un promedio de 30 unidades. Esta vez nos quedamos por fuera, pero estas cosas sirven. Tendremos tiempo para aprovechar mejor la pretemporada, hacer una pausa en el camino y replantear objetivos. También tendré espacio para ver estos cuartos de final. No recuerdo cuándo fue la última vez que vi un torneo tan parejo en una fase final.
Los equipos van a empezar desde cero, no van a preocuparse por la sumatoria de puntos, pero todos, sin excepción, tienen un objetivo en común: ser campeones. Todos se ven a sí mismos con posibilidades, por lo que el torneo va a tener un desenlace muy bravo. La misma presión.
No hubo zarpazos en el grupo de clasificados. Lo hicieron de manera meritoria porque, además, lograron sacar a culebras muy duras como Nacional, Tolima y el mismo Equidad. Los tres, en años anteriores, siempre han peleado título. Pero es muy difícil encontrar continuidad y regularidad. Al único equipo de los clasificados que derrotamos en la fase regular fue a Santa Fe, que esa vez estaba diezmado en su nómina por su participación en Copa Sudamericana. Ahora tiene un mayor nivel. Cuenta con toda su plantilla, así como con su energía y mentalidad, para apostar únicamente por la Liga. Posee una estructura muy sólida y una memoria para jugar, cosas que hacen que lo miren con mucho respeto.
Su rival no será nada fácil. Al ver a Itagüí me acuerdo del furor, de las ganas de mostrarse, de la fortaleza y el esfuerzo que traen los equipos de la B y que reflejan en sus primeros torneos en la Primera División. Este club sigue siendo muy humilde, con mucho oficio. Hay que correr demasiado para poder superarlo y por eso va a ser tan peligroso para Santa Fe.
El tema de la afición —pues Itagüí no cuenta con muchos seguidores— es un cuento, un sofisma y no creo que vaya a marcar diferencias. Incluso, el público grande te puede poner bajo presión. Así que esta llave va a estar muy pareja e Itagüí tendrá que hacerse respetar dentro de la cancha.
También lo deberá hacer Envigado contra Millonarios. El conjunto naranja ha venido realizando un curso dentro de los ocho. Tanto que ya uno no puede hablar sólo de Néider Morantes. También de los volantes de marca y de sus delanteros, que le dan equilibrio y desequilibrio, respectivamente, al conjunto. Pero, claro, con Néider y su talento, uno puede aspirar a los máximos objetivos. Cuando lo enfrenté en esta misma instancia en los cuartos de final pasados, dije que era un jugador que estaba por encima de los demás, que marcaba la diferencia. Es uno de los que más me divierten al verlo jugar.
Sabíamos que él era —y sigue siendo— la fortaleza de su equipo. Millonarios deberá tratar de impedir que él arrastre al equipo hacia su estilo de juego. Después, ahí sí, se deberá generar el fútbol propio. Antes, no.
Millonarios, por su parte, es un equipo muy poderoso, con una muy buena y amplia nómina. Su sistema administrativo permite que se acabe con la infamia de que el fútbol tenga un estado mendicante, de que las instituciones no paguen salarios, seguridad social y parafiscales. Yo veo muy fuerte a este equipo, incluso está aspirando para participar en otro torneo continental. Pero cuidado, el fútbol en general no protege a los clubes que compiten internacionalmente. Nosotros sufrimos este semestre porque jugamos en Asunción y a las 24 horas jugamos acá por Liga. Perdimos en Copa y quedamos eliminados prematuramente en Liga.
Por eso a los conjuntos colombianos nos cuesta tanto competir afuera. Al final, no se terminan haciendo las cosas bien en ninguno de los dos o tres frentes. Debería cambiar. Por eso es meritorio lo de Santa Fe. Los dos equipos bogotanos son candidatos grandes, pero es aventurado hacer pronósticos.
Por ejemplo, la llave entre Once Caldas y América de Cali es impredecible. Más que las otras. No sé cómo le caiga anímicamente al equipo la salida de Juan Carlos Osorio, quien dejó una base y construyó algo sólido. Es el peor momento para perder a su timonel, quien fue presentado el viernes como nuevo técnico del Puebla mexicano.
Ahora, no creo que Pompilio Páez (quien fuera el asistente) cambie o derrumbe un castillo que en un año lució bien construido. Caldas es claro con sus dos hombres por las bandas, sobre todo con Elkin Calle. Con John Freddy Pajoy, Jéffersson Cuero y el 9 clásico arriba (José Moreno), catapultan su fútbol. No creo que cambien eso.
América, mientras tanto, está integrado por jugadores con mucha experiencia, manejan muy bien los tiempos. Los va a debilitar bastante la ausencia de Julián Viáfara en el arco, suspendido seis meses por dopaje. Él es un adalid, un líder en su defensa, y no sé cómo lo vayan a suplir.
Veo que el tema de la promoción podría jugar en contra de este equipo. Si yo estuviera en los zapatos de Wilson Piedrahíta, América debería apostar por el torneo, a la estrella. Ese es mi estilo. Sé que es una locura, pero los locos son los únicos que ganan cosas grandes. Hay que tomar ese riesgo de que quede campeón o pueda descender. Sería histórico en el mundo, pero valdría la pena la apuesta.
Y puede sonar repetitivo, pero la serie entre Júnior y Chicó también será muy pareja. Acá, a diferencia de los otros, ganará el mejor local. Júnior realizó una gran campaña al clasificar de primero, pero si Chicó tiene su nómina completa, le va a dar la pelea. Este equipo es muy enredador, que trabaja con lo que tiene y lo potencializa. Fundamentan más su fútbol en lo colectivo, por eso son fuertes. Además, es la muestra de que los procesos sí sirven, pues han mostrado resultados con Alberto Gamero. El único que no debería salir cuando el barco se hunde es el capitán. Los presidentes deberían respaldar y tener paciencia.
Afrontan un nuevo reto en cuadrangulares, esta vez contra un equipo con una nómina muy gruesa, de mucha calidad. Jugaron casi todo el torneo sin Giovanni Hernández y clasificaron de primeros. Ahora que lo van a tener aliviado, se vuelven más poderosos aún.
Responderé de la forma más política: cualquiera puede ser campeón. Todos son favoritos. Si tuviera que participar en una polla, no podría dar con los semifinalistas. Pido, eso sí, que haya garantías para todos los equipos. Que las noticias no sean sobre cuánto se equivocaron los jueces. Que gane el mejor, porque hace bastante tiempo no veía un torneo tan parejo y tan nivelado como este.
*Adaptación: Juan Diego Ramírez Carvajal.