¡Alirón, alirón, el Barça campeón! La Liga cayó rendida finalmente a brazos del Barcelona, más seductor que el Madrid, derrotado después de un esfuerzo homérico. Los azulgrana no abandonaron la cumbre desde que la alcanzaron el año pasado con la conquista de seis trofeos. En la última jornada renovaron el título de un campeonato que gobernaron de forma extraordinaria desde el inicio, sin concesiones, siempre convencidos de su suerte y de su fútbol, superiores colectivamente y en el mano a mano.
Al fin y al cabo, el Barça nunca jugó con el retrovisor, sino que compitió de cara, desde la afirmación, con la suavidad y elegancia de un Rolls Royce, alejado del ruido de los Ferrari del Madrid. Vivieron los madridistas pendientes de un error del Barcelona que no se dio. Los azulgrana respondieron ayer a su condición de favoritos con una actuación solemne, hasta cierto punto habitual y corriente, muy natural. Golearon 4-0 a Valladolid con tantos de Luis Prieto (propia puerta), Pedro y en dos oportunidades Lionel Messi, quien se quedó con el título de máximo goleador de la liga, con 34 tantos, pero además le adicionó a su vitrina la Bota de Oro 2009-10, que premia al máximo goleador de las ligas nacionales europeas. Con los dos tantos de ayer, La Pulga además igualó los que marcó Ronaldo en la temporada 1996/97. En total, la estrella argentina ha sumado 47 en todas las competiciones. Asimismo, el Barcelona batió el récord liguero de puntos.
Aunque ya sabía que sin Xavi las cosas eran más difíciles, la afición azulgrana se había pedido un partido fácil para descansar y disfrutar de un torneo que resultó tan largo y excitante como estresante. Ayer, por una vez, no tenía que estar pendiente del resultado del equipo de Florentino y Cristiano Ronaldo. Anoche le bastaba con ganar en el Camp Nou y poner la radio simplemente para acompañar, nunca para sufrir, signo de los tiempos de mejora del equipo y del club, que ya cuenta 20 Ligas, la mitad en los últimos veinte años.
Los más de 98.000 asistentes que se hicieron presentes en el estadio Camp Nou disfrutaron de una explosiva celebración, en la que los juegos pirotécnicos se robaron el show. En medio del festejo, uno a uno de los jugadores se dirigieron al público. También lo hizo su técnico Pep Guardiola, quien sorprendió con sus palabras: “Os debemos una. El sábado que viene teníamos que estar en un lugar (Santiago Bernabéu en la final de la Champions) y no hemos conseguido el objetivo. Os debemos una.