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‘Bolillo’, una papa bien caliente

Después del Mundial Sub-20 los dirigentes decidirán si aceptan o no la renuncia del técnico paisa y le buscan sucesor.

11 de agosto de 2011 - 05:00 p. m.
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La suerte parecía echada. El martes en la mañana el técnico Hernán Darío Gómez presentó su renuncia al cargo de seleccionador nacional como consecuencia del escándalo que protagonizó luego de golpear a una mujer a la salida de un bar de Bogotá en la madrugada del domingo.

En un comunicado, Bolillo reconoció el hecho, ofreció disculpas y explicó que estaba borracho cuando ocurrió la agresión. Las criticas a la conducta del entrenador, provenientes de todos los ámbitos de la vida nacional, surtieron efecto y por eso dio un paso al costado.

Pero el miércoles la situación volvió a cambiar cuando el dirigente caldense Álvaro González Alzate anunció públicamente que defendería “a muerte” a Gómez y que no permitiría que se vincularan “sus problemas personales con los profesionales”.

Argumentó que “ya hay un proceso en marcha, que ha costado mucho dinero y tiempo, que no se pueden desperdiciar. No podemos arrancar de ceros a 40 días del comienzo de la eliminatoria hacia Brasil 2014”.

Gabriel Jaime Barrabás Gómez, hermano de Bolillo, también salió en su defensa, contó que Hernán Darío “está destrozado” y dijo que “merece una nueva oportunidad por todo lo que le dio al fútbol colombiano”.

Hasta la senadora Liliana Rendón justificó la actitud del estratega paisa y dijo que no estaba de acuerdo con quienes lo critican: “si mi marido, que es una madre, me casca, yo me la gané”, sentenció.

Entonces Luis Bedoya, presidente de la federación, citó a una reunión extraordinaria a los siete miembros del comité ejecutivo de la entidad: Ramón Jesurún, Alejandro Hernández, Jorge Perdomo, Claudio Cogollo, Herney Portilla, Álvaro González y él mismo.

Debatieron durante casi cuatro horas, pero no llegaron a ningún consenso. Para todos está claro que la falta de Gómez fue muy grave y que por eso ratificarlo ahora desataría una fuerte reacción de la opinión pública, así estén conformes con su trabajo al frente de la selección.

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Por eso aplazaron la decisión para después de que termine el Mundial Sub-20 y la marea haya bajado. Al parecer están tanteando el terreno, para saber qué hacer.

Desde que fue nombrado, Gómez tuvo que luchar para convencer a sus detractores con el discurso de que “hay que tirar para el mismo lado”, pero justo cuando logró hacerlo y puso a todo el país a su favor (porque incluso se calificó positivamente la actuación en la Copa América, en la que cayó en segunda ronda), los tragos le jugaron una mala pasada y se metió un autogolazo.

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Anoche ninguno de los directivos se pronunció al respecto. En un escueto comunicado advirtieron que “en la búsqueda del mejor interés para el fútbol colombiano, la selección, los jugadores y el país, y considerando que el tema a tratar requiere de un análisis calmado, reflexivo y en el cual se analicen los temas deportivos, sociales y humanos, se posterga la decisión sobre el entrenador de la selección de mayores de Colombia”.

El asunto, entonces, seguirá en veremos al menos por dos semanas más. El balón está en poder de Bedoya y compañía, a quienes el caso Bolillo Gómez se les convirtió en una papa bien caliente.

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El blindaje de la afición

En Colombia son innumerables los ejemplos de futbolistas a quienes haber protagonizado escándalos públicos les ha costado ser masacrados por la opinión pública, pero que luego han salido relativamente bien librados de esas situaciones, al punto de que han vuelto a ser idolatrados y admirados por la afición.
Con la lista de quienes han cometido errores de conducta importantes se podrían armar tantos equipos como los que juegan en el torneo profesional. Entre ellos están, por ejemplo, René Higuita, Faustino Asprilla, Cristian Marrugo, Charles Monsalve, Dayro Moreno, Carlos Bacca y  Wílder Medina, entre otros.
Pero los casos más recordados, porque provocaron sentencias judiciales, aunque en ningún caso prisión, son los de jugadores que generaron accidentes automovilísticos en los que alguna persona perdió la vida o quedó gravemente herida.

En 1997, Iván René Valenciano atropelló en Barranquilla a la joven Luz Karime Cortés. Y en agosto de 2001 las hermanas Claudia y Katherine Ojeda murieron luego de que la camioneta en la que viajaban con Jairo ‘El Tigre’ Castillo, chocara contra un árbol.

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El 5 de julio de 2009 el volante Javier Flórez asesinó a un aficionado que lo insultó en la capital del Atlántico.

Antes, John Álex Rodríguez, Hamilton Ricard y Manuel Galarcio también fueron responsables de incidentes en los que hubo víctimas fatales.
Algunos de ellos tuvieron que pagar cuantiosas indemnizaciones y siguen  procesos judiciales, pero con el paso del tiempo han recibido el perdón de los hinchas, que prefieren recordar los momentos de  alegría que les brindaron esos futbolistas y no las faltas que cometieron contra la sociedad.

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