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“Cambiamos el panorama de la F-1”

El británico pasó de ser uno más de la grilla al máximo protagonista, al ganar cuatro de las cinco carreras de este año. Halaga el trabajo de su jefe, Ross Brawn.

16 de mayo de 2009 - 05:00 p. m.
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La vida ha cambiado para Jenson Button. Hace un año nadie daba un peso por él. Cerraba las grillas y las clasificaciones. Estaba desesperado y había perdido la ilusión. Sin embargo, cuando al final de la pasada temporada Honda anunció que abandonaba la F-1, él se negó a cambiar de equipo. Ross Brawn le aseguraba que tendría un carro ganador y Button estaba seguro de que no le engañaba. Brawn compró el equipo y Button, de 29 años, es hoy el líder, con 41 puntos, seguido por su compañero de escudería, Rubens Barrichello, con 27.

Su caso demuestra que el auto es lo que importa.

El auto es importante en la Fórmula Uno, siempre lo he dicho. Porque si tienes un buen carro puedes adaptarlo a tu forma de conducir y mejorarlo. Pero sólo con eso no es suficiente. Necesitas un buen equipo detrás. Este año hemos creado el mejor coche de la historia de Honda. Pero mi máxima satisfacción es comprobar que incluso cuando no hemos sido los más rápidos, hemos sido capaces de aplicar la mejor estrategia y ganar carreras.

¿Qué porcentaje concedería al piloto?

No lo sé, no creo que sea una cuestión de porcentajes. Este año me siento mejor conmigo mismo, porque veo que tengo un buen coche. Y ello me estimula a pilotar mejor. La pasada temporada no lograba identificarme con el monoplaza, nunca me adapté a él. El equipo hizo un trabajo mejor que yo. Pero ahora el Brawn GP es perfecto para mi estilo de conducción y puedo sacarle el 100%. Así que el carro es importante, pero el piloto también. Y la prueba la encontramos en Renault comparando el trabajo de Alonso y de Nelsinho Piquet.

¿En algún momento llegó a dejar de creer en sí mismo?

Siempre me he sentido seguro. Pero no niego que pensé que no tendría nunca más un auto competitivo. Si Brawn no hubiera salvado el equipo, habría tenido problemas para tener un volante ganador. Pero nunca he dudado de mis habilidades. Y ahora puedo demostrar de lo que soy capaz.

¿Se equivocó en algunos momentos de su carrera? ¿Cuándo decidió no regresar a Williams y quedarse en Honda?

Desde la perspectiva actual, creo que no me equivoqué. Pero en aquel momento es cierto que pensé que no había elegido bien. Sin embargo, el año pasado decidí no lamentarme más: ya no puedo cambiar nada. Soy como soy y cada paso que doy me hace más fuerte. Algunas veces cometo errores, pero aprendo de ellos y soy feliz. No cambiaría nada de lo que he hecho.

¿Temió quedarse sin equipo?

Desde luego. Cuando recibí la noticia en noviembre, el mundo se me cayó encima. Miré alrededor y no encontré ningún equipo al que ir que me permitiera estar delante. Decidí que, si era necesario, me tomaría un año sabático. No creo que fuera la mejor decisión. Pero ahora me alegro, porque Brawn ha hecho un gran carro y tenemos un motor muy competitivo.

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¿Qué le decía Ross Brawn?

Pasaba del optimismo al pesimismo en cuestión de horas. Si surgía algún posible comprador para Honda, entonces me llamaba contento. Pero cuando esa opción se cortaba, se desmoralizaba. Estábamos unidos. Y la historia tuvo un final feliz.

¿Imaginaba un auto así?

En invierno comprobamos que era rápido y sólido. Nos sorprendió lo bien que funcionaba. Y el mejor momento fue en la primera carrera. Dimos el golpe y cambiamos el panorama de la F-1. Ahora todos nos miran y estudian cómo alcanzarnos.

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¿Qué suponen todos estos triunfos?

Es un sueño realizado. Ganar siempre supone un gran esfuerzo que tiene recompensa. Pero también recuerdo el tercer puesto en China: decepcionante. Así somos los pilotos, competitivos.

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